viernes, 19 de junio de 2015

Cáncer: si usted acabara de nacer...



Es muy fácil especular y trenzar toda clase de conjeturas. Y hablar de hipótesis: si hubiera, su pudiera, si hiciera...

¿Y adónde llevan todos esos "si"? Realmente a una serie de palabras vanas, sin fundamentos. Porque lo actual, lo presente, lo que tenemos al frente, eso sí es real.

Aún así, existen estudios científicos que nos permiten soñar. Uno de ellos es el de saber qué haría a lo largo de su vida cada uno de nosotros si acabara de nacer para evitar las enfermedades.

Es cierto, y lo hemos reiterado tantas veces, que los alimentos no operan milagros. ¿Que tienen una influencia sobre la salud? Sí que la tienen y es enorme, a veces definitiva. Pero ¿que curan enfermedades tan graves como el cáncer? Algunos aseguran que sí.

Aunque en una enfermedad tan seria como lo es el cáncer interviene una multiplicidad de factores y elementos tan importantes unos como otros.

Tenemos en primer lugar, fundamental, la predisposición genética o herencia. Luego, viene la alimentación. Más adelante, presentamos los estilos de vida, el medio ambiente, la confluencia de químicos a nuestro alrededor, hasta en nuestros alimentos, el mismo calentamiento global... Las células malignas se complacen en juguetear con cada uno de estos factores y, si nos descuidamos, es pronta su primacía. por encima de nuestra salud y nuestro organismo, más allá de la vida.

Paremos acá y démonos el permiso de especular. Para preguntarnos: si acabara de nacer, ¿qué haría para evitar el cáncer? 

Partimos de la base irrefutable de que un organismo bien alimentado, lleno de nutrientes, fuerte y con mucha energía, se deja atacar con mucha menor facilidad del organismo débil y malnutrido. Esto, nadie lo discute.

Pero vayamos más adelante.

Si usted acabara de nacer y pudiera escoger para el resto de su vida la dieta perfecta para evitar el cáncer, sería vegetariano o semivegetariano, pero se permitiría de vez en cuando disfrutar de un buen pescado o de algunos crustáceos.

¿Qué evitaría? La carne roja, los alimentos de origen animal ricos en grasa saturada y los productos lácteos como la leche y el queso, ambos con toda su grasa.

Comería en cambio muchas frutas y verduras junto con cereales integrales, en particular salvado de trigo. Más leguminosas como los fríjoles, garbanzos y lentejas.

Bebería té verde, mucha agua y, de vez en cuando, café. Consumiría leche baja en grasas y yogur, en especial el preparado con cultivos de lactobacilina.

Si consumiera alcohol, lo haría con mucha moderación. Y, si acaso, optaría por el vino rojo más que por otras bebidas. No tomaría gaseosas sino frutos de verduras y/o frutas frescos, recién extraídos.

Entre los pescados, le daría prioridad a la anguila, alimento con mayor contenido de vitamina D que, supuestamente, combate el cáncer de seno. Además, siempre escogería pescados grasos como la caballa y el salmón, la sardina y el arenque, en vez de los pescados de carne magra. Los grasos están llenos de ácidos grasos omega 3, con poderes para bloquear el cáncer. 

Uno de los renglones alimenticios que no visitaría sería el de los alimentos curados y salados como los jamones y demás productos de charcutería. Muy de vez en cuando, podría permitirse una o dos tajadas de jamón de cerdo libre en 98 por ciento de grasa, o de jamón de pollo y/o pavo. De hecho, podría comer con frecuencia la pechuga del pavo asada mas no llevaría a su mesa el tocino o el salami.

Por supuesto, los cereales integrales estarían entre los primeros lugares. Pan integral, por ejemplo, pastas elaboradas con harina también integral, arroz integral, mucha avena, centeno y cebada. El pan lo comería sin untarle margarina ni mantequilla.

Y, a este propósito, ¿qué grasas serían permitidas? Las insaturadas, por supuesto, tratando de hacer un balance entre aquellas que aportan omega 6 y las que contienen omega 3. Por eso usaría con moderación el aceite de  maíz, el de cártamo y ajonjolí, y preferiría el de oliva y el de canola. Otro aceite que sería el bienvenido en la mesa y que es muy poco popular, es el aceite de linaza.

La misma linaza, como semilla, haría parte de la dieta cotidiana junto con otras semillas como las de la ahuyama, el girasol y el ajonjolí. Consumidas solas o junto con nueces -almendras, avellanas, nueces del nogal, de Brasil, pistachos, piñones y demás. En efecto, las nueces son muy ricas en vitamina E y en otros agentes anticancerosos y se tendría en cuenta que la nuez del Brasil es rica en selenio, mientras que la del nogal contiene ácido elágico y las almendras ácido oleico. 

Y un detalle muy importante: sería fanático de todas las verduras, crudas y cocinadas o asadas. ¡No faltarían ensaladas en la mesa de todos los días y casi a todas las horas! No se cansaría nunca de comer brócoli, pimentones, zanahoria, repollo, cebolla, tomate, ajo. ¿Adónde quedan las espinacas? Estas tampoco podrán faltar junto con los espárragos, los zucchini y las habichuelas... Lo que nos lleva a hablar, además, de las frutas. Todas ellas, con preferencia por las de mayores y más vivos colores: fresas, frambuesas, patilla -o sandía-, uvas rojas. Sin omitir la importancia del albaricoque, la guayaba, el kiwi, el banano, los higos. Respecto a éstos, se incluyen los frescos y los secos, igual que las uvas pasas, ciruelas pasas, dátiles, cramberris y demás.

Por supuesto, la dieta sería equilibrada, llena de nutrientes, variada y suficiente. En cantidades apropiadas para cada uno, sin excesos de calorías y mucho menos de grasas, así fueran insaturadas... La obesidad está entre los riesgos de contraer un cáncer, especialmente de seno, colon y próstata.

Para concluir: recordar la importancia del ejercicio. Una rutina diaria, permanente, excelente para la mente y el cuerpo, contra la depresión y la misma obesidad. 

Como lo vemos, en este caso la hipótesis nos condujo lejos. Hacia una dieta protectora, amiga de una vida longeva.

lunes, 15 de junio de 2015

Cáncer de colon y fibra



Coma salvado de trigo, muchas frutas y muchas verduras. Dos o tres veces, y hasta cuatro veces por semana, incluya en su menú pescado graso. No se aleje de la familia de las leguminosas: que las lentejas, garbanzos y fríjoles se presenten a su mesa con mucha frecuencia. 

En cambio, evite la carne roja. Y elimine, en la medida máxima de lo posible, las grasas de origen animal.

Estas son, en pocas palabras, las recomendaciones que hacen  investigadores de distintos países para evitar el cáncer de colon. Evitar y, lo que suena maravilloso, frenar el desarrollo si se han presentado las primeras células malignas y/o los pólipos, pequeños brotes precancerosos. Además de proteger contra una recaída en caso de que se haya desarrollado y operado mediante cirugía.

El cáncer de colon y de recto: cuya frecuencia se ha aumentado de manera dramática tanto en países de desarrollo como en aquellos ya desarrollados. Existen factores hereditarios que influyen. Sin embargo, es a la dieta de la edad moderna a la que se incrimina más por la afluencia de tumores en el intestino grueso -colon- y en su extremo, la porción rectal.

La dieta moderna: pobre en fibras solubles e insolubles. Rica en grasas saturadas. Pobre en productos naturales y orgánicos. Rica en sal, azúcares refinados, preservativos...

Las recomendaciones son fáciles de poner en práctica. Se aplican para hombres y mujeres, cualquiera que sea su edad. Son válidas aún si hay antecedentes familiares de la enfermedad. Y, como se dice, a mayor prontitud se aplican, mayores posibilidades de éxito se obtienen. Aún si se comienza a edad tardía, cuando la juventud quedó atrás muchos años antes.

Aquí va la recapitulación de las principales conclusiones y observaciones de los científicos, anotadas en el libro "Los alimentos: Medicina Milagrosa", de Jean Carper.

El salvado de trigo o "alimento milagroso". Unicamente se habla del que proviene del trigo. No actúan de igual forma los de maíz o avena. 

El dictamen es claro: consuma todos los días cereal de salvado de trigo. El que se conoce igualmente como All Bran. ¿Por qué se habla únicamente del trigo? Porque, al parecer éste contiene un tipo de fibra biológicamente activa más otros elementos que atacan y vencen a los promotores del cáncer de colon. Se ha comprobado, así mismo, que la misma fibra reduce la concentración de los ácidos biliares y las enzimas bacterianas presentes en las heces, los cuales promueven, al parecer, el cáncer de colon.

La cantidad recomendada es de media taza diaria de cereal All Bran, para un promedio de 13.5 gramos de fibra. Si a esto se le agregan las fibras dadas por hortalizas y frutas, nueces y leguminosas, será más fácil pasar de 30 gramos de fibra al día.

La comida de mar. Una vez más, se mencionan los beneficios que aportan los pescados de carne grasa. 

Si usted no es amante de ellos, puede conseguir en los almacenes de productos naturales el aceite de pescado en formas de comprimidos o píldoras. En cuyo caso, usted deberá consumir una dosis diaria.

Pero si usted prefiere comer el mismo pescado, comience por dosis altas: un poco más de 200 gramos diarios bien sea de caballa, salmón, sardina, atún, arenque. Esta cantidad -dosis de carga- le permitirá comenzar haciendo reservas
iniciales, después de las cuales podrá ir disminuyendo la cantidad. Sin dejar, por lo tanto, de consumir pescado entre dos y cuatro veces a la semana.

La grasa del pescado es altamente saludable.

Verduras y frutas. Todas ellas aportan cantidades altas de fibra. Citamos, a manera de ejemplo, las aceitunas verdes y negras (4 y 3.5 gramos de fibra por 100 gramos del producto), las fresas (2.2 gramos), plátano o banano (3.4) naranja y ciruela (2.0), zanahoria cruda (2.4).

Sin embargo, del que se habla con mayor frecuencia es del repollo. Este más todas las verduras incluidas en la familia de las crucíferas como el brócoli, repollitas de Bruselas, coliflor. 

Los investigadores atribuyen sus inmensas bondades para combatir el cáncer de colon a la alta concentración de índoles que se encuentra en ellos Hasta el punto de que fueron bautizadas como "enemigas del cáncer de colon".

Los estudios anotan que quienes consumen más de una vez a la semana repollo tienen tres veces menos posibilidades de sufrir de la enfermedad que quienes no lo consumen. El riesgo se reduce a la mitad cuando el repollo se consume una vez cada dos semanas. Otros estudios indican que los hombres que consumen con mucha frecuencia y en gran cantidad crucíferas presentan un riesgo 70 por ciento menor de enfermar de cáncer colon-rectal,

Las leguminosas. Junto con las nueces son los alimentos que quizá mayor cantidad de fibra proporcionan. Se incluyen también las frutas secas como las ciruelas, uvas pasas, higos y dátiles.

De allí que se recomienda consumirlas con gran frecuencia. En relación con las nueces, se habla de comer todos los días una cantidad promedio de 30 gramos bien sea de almendras, nueces, maní, avellanas. Por cada 100 gramos de nueces se reciben 15 gramos de fibras

Veamos otro producto aconsejado: El calcio que parece ser un antagonista del cáncer.

Las investigaciones indican que un promedio de entre 1.200 y 1.400 miligramos de calcio al día puede prevenir entre el 65 y el 70 por ciento de los cánceres de colon. Cada vaso de leche descremada aporta 316 miligramos de calcio.

Combinación ideal: un tazón de cereales con salvado de trigo junto con leche descremada.

Una de las razones del beneficio de la leche radica en su proporción de vitamina D. Pero no es únicamente de la leche de la que se trata. Se habla así mismo del yogur descremado, y si éste es enriquecido con lactobacilos, el beneficio logra una triple potencia!

No a las grasas saturadas y menos carne roja. Estas son dos de las indicaciones dadas por los investigadores. 

En efecto, mencionan las grasas de origen animal como "un gran peligro". "Hay pruebas sólidas de que la carne roja y las grasas de origen animal promueven en gran medida el cáncer de colon".

De acuerdo con las investigaciones, el consumo abundante de grasas saturadas duplica las probabilidades de contraer pólipos precancerosos.

La explicación dada es de que, cuando se consume mucha grasa, los microorganismos del colon fabrican más ácido biliar, el cual promueve el cáncer porque lesionan las paredes del colon. 

Independientemente de su contenido en grasa, se recomienda reducir el consumo de carne roja, sea de res o de cordero. En personas que consumen carne roja todos los días, las probabilidades de contraer cáncer se duplican (250 por ciento más). Si el consumo es de una vez a la semana, el riesgo es de 40 por ciento mayor.

En cambio, tanto la carne del pescado como la del pollo parecen ayudar a la protección contra el cáncer de colon. Por ejemplo, el riesgo se redujo en un 50 por ciento comiendo pollo sin piel todos los días. Una explicación posible es la de que el tipo de grasa tanto de los pescados como del pollo inclina la balanza en una posición favorable.

viernes, 12 de junio de 2015

Usted y su familia



Hablarle a un hijo o a una hija de calorías, vitaminas, nutrientes... es como invitarlo a bostezar y a buscar otra clase de distracciones.

Porque está claro: a ellos, niños o adolescentes, eso no les interesa. Y más bien les aburre. Porque, para ellos, el festín se hace con hamburguesas y papas fritas, con galletas y helados. No pretendamos que les interese saber si el frito trae colesterol o si mucho azúcar puede llamar la diabetes...

¿Causa perdida? De pronto no. Pongámosle imaginación para buscar alternativas. Para que cada almuerzo y cada cena, para que el desayuno se conviertan en un momento placentero, de diálogo y mucha amabilidad.

Fácil decirlo, ¿verdad? Porque, a la base misma, o sea al intentar mantener una dieta óptima, se cruzan todas las dificultades. ¿Cómo será entonces convencer a sus hijos de que ese es el camino hacia la salud? 

Lo primero es preguntarse a sí mismo (a) si está convencido (a) de adoptar esa dieta. Luego, si su respuesta es positiva, preguntarse si ha encontrado una vía accesible y más fácil ara lograrlo.

Veamos qué puede hacer frente a su familia. Esposo (a) e hijos. 

Venderles los beneficios de una dieta saludable y, al mismo tiempo, prepararles platos sabrosos que a ella correspondan incrementa la posibilidad de que su familia le tome mayor gusto a la comida que usted le ofrece. 

Otra forma de alcanzar el cambio en la dieta de la familia es que esta quede involucrada en la perspectiva de que el estilo de vida se modifique. Sus hijos se mostrarán más positivos si ellos habrán participado de una manera u otra en la elaboración y diseño de la nueva dieta y en la adquisición de los productos.

Aquí van algunos consejos:

1) Podría, por ejemplo, tener materas en su casa, bien sea en el balcón si lo hay o en las ventanas, en las que sembrarán hierbas aromáticas y algunas verduras que no requieran de grandes espacios. Por ejemplo, una mata de tomate, una o dos lechugas, unas pocas zanahorias. Quizá unos retoños de espinaca.

Si sus hijos se ven comprometidos a cuidar de esas materas, les tendrán cariño y el mismo interés por ella hará que se les agudice el gusto por comer lo que han sembrado y cultivado. 

Entre las hierbas, puede tener perejil, hierbabuena, albahaca. Manzanilla para las aguas aromáticas, tomillo para adobar las carnes...

2) Convierta el acto de cocinar y el de comer en momentos de mucho color y alegría, en un pasatiempo que ayude a botar las tensiones del día e invite a la convivencia. 

Disponga, por ejemplo, de varias frutas para que las mezclen a los cereales del desayuno. Mantenga en la nevera verduras crudas, tajadas y listas para consumir, que ellos puedan tener en sus momentos de hambrecita. 

Otra manera de interesarlos está en invitarlos a preparar, ellos mismos, algunos platos o postres. Fáciles como pueden serlo la mezcla para unas crepes, una salsa de tomates para los espaguetis, una sopa de vegetales. Si están en edad de poder cortar las verduras y carnes sin riesgo de herirse, podrán disponer los trozos de carne para asar. Hasta podrían, ellos mismos, mezclar la carne molida con los ingredientes que usted les indique para prepararse una hamburguesa hecha en casa!

3) Si usted les "narra" los beneficios de algunos alimentos, ellos los entenderán mejor. Por ejemplo, si les explica que el pescado privilegia la salud del cerebro y ayuda a desarrollar la inteligencia, les interesará. Lo mismo será si les cuenta que las semillas y nueces les ayudarán a no tener rasquiñas ni asma. O si les dice que algunos alimentos, como las lentejas y fríjoles, lo mismo que las semillas de ahuyama y girasol son ricas en zinc, mineral que los protegerá contra el acné... La zanahoria para ver mejor, las frutas rojas para evitar los resfriados...

Llevar a que sus hijos se vean involucrados en la cocina y preparación de platos, lo mismo que en la siembra y cultivo de verduras tendrá muchos beneficios. Por ejemplo:
- Les hará apreciar mucho más la comida que les sirve. Entender en qué consiste todo el proceso de comprar, sembrar, lavar, cocinar los hará más tolerantes y abiertos a las variedades. Y sobre todo les invitará a protestar menos frente a cuanta comida les ofrezca.

- Dará a la familia una excelente oportunidad de participar en momentos de diálogo y comprensión. Usted, por su parte, disfrutará mucho más de la cocina sin pensar, con amargura, que, mientras usted está detrás de sus ollas y hornillas, ellos están disfrutando de la televisión!

- Para sus hijos, será también una oportunidad de asumir nuevas responsabilidades, y de establecer las bases para que ellos mantengan en el futuro hábitos alimenticios saludables.

Recetas para adolescentes

Pizza para 4:

Compre la masa ya lista o prepárenla en casa con la siguiente receta:
- 250 gras de harina
- 7 gramos de levadura
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- 1 taza de agua tibia
- 1 pizca de sal

Deje que la levadura se fermente y comience a trabajar la harina con el aceite, mezcle la levadura y al final el agua tibia. Trabaje el todo hasta que quede una masa homogénea y flexible. Deje reposar durante una hora. Para extenderla, riegue harina sobre la superficie del mueble y manéjela con el rodillo hasta que alcance el espesor que les gusta.


A la base, es aconsejable poner una capa de tomates que se habrán pasado en una licuadora para convertirlos en puré. 


Para adornarla, invite a sus hijos a que ellos mismos escojan los ingredientes. Puede cubrir los tomates con queso rallado o en tajadas delgadas.

Entre tanto, taje las verduras en láminas delgadas, écheles un poco de aceite de oliva y llévelas al horno para que queden asadas. Puede omitir este procedimiento y poner las verduras tajadas crudas sobre el queso. Si las asa quedarán más sabrosas.

Entre las verduras, podría utilizar cebollas, pimentones, zucchini, berenjenas, corazones de alcachofa, champiñones. Si  lo quiere, pueden luego poner tajadas de jamón, aceitunas, y hasta tomates secos. Lleve al horno a una temperatura de 220 grados (caliente) durante cerca de 15 minutos.

Muffins de zanahoria

12 muffins:
- 170 grs de harina
- 3 huevos
- 2 cucharas de polvo de hornear
- 75 grs de azúcar morena
- 225 grs de zanahoria rallada
- 50 grs de uvas pasas
- 120 ml. de aceite vegetal
- Opcional: un cuarto de cucharita de nuez moscada, canela, jengibre en polvo

Caliente el horno a 180 grados.

Entre tanto, mezcle los ingredientes secos en un bol grande, agregue las zanahorias y las uvas pasas. Bata juntos los huevos y el aceite y échelos a la preparación seca. Trabaje hasta que todos los ingredientes queden bien integrados. 

Cubra los moldes con un poco de mantequilla para evitar que los ponqués se peguen. Disponga de la mezcla en esos mismos moldes y llévelos al horno durante entre 20 y 25 minutos. Estarán listos cuando la superficie quede dorada.

miércoles, 10 de junio de 2015

Afán en la cocina



En épocas de las abuelas, se pasaban muchas horas en las cocinas para preparar almuerzos y comidas. Eran aquellos tiempos de poco afán. Más bien, cocinar era asunto de prestigio  razón de ser de amas de casa que disfrutaban de todo el tiempo para ocuparse de su hogar. Y de su familia.


Los tiempos modernos han atropellado todos los usos de aquellas épocas. Hoy la mujer trabaja. Es profesional. Estudia en la universidad y se involucra en la marcha de la economía del país y de su propio hogar. Sus múltiples responsabilidades no le dejan el tiempo suficiente para demorar en la cocina.


De allí que se acuda, con tanta frecuencia, a soluciones fáciles como son la compra de platos ya preparados y que solo necesitan de unos minutos de microondas para pasar a la mesa. O como las fórmulas establecidas por restaurantes de comida rápida. O como los sándwiches y las pizzas.


Aquí van algunas sugerencias para quienes viven de afán. Es posible hacer dos platos a un mismo tiempo. Es decir, cocinar una vez para un almuerzo más una comida. O sea, desplegar el esfuerzo pero economizar tiempo. Es práctico y muy saludable. Y, muy importante, ahorrará tiempo.


Ensalada de arroz (almuerzo), risotto (cena)


Ingredientes para dos personas:

- 300 gramos de arroz integral
- 2 cebollas
- 2 dientes de ajo
- 2 tazas de champiñones
- 1 taza de pimentones
- 1 taza de mazorca dulce
- 1 taza de arvejas
- 1 taza de brócoli (si es fresco conviene hervirlo unos minutos antes)
- 1 cucharada de nueces y/o semillas. Pueden ser semillas de girasol y piñones.

Siga las instrucciones para cocinar el arroz en cantidades suficientes para 4 porciones. Entre tanto, pique el ajo, la cebolla y los champiñones y póngalos a dorar en un poco de aceite de oliva. Una vez listos, agrégueles las semillas y las verduras y deje cocinar. Es muy posible que el arroz y las verduras se encuentren listos al mismo tiempo de tal forma que usted sólo deberá mezclar el arroz con las verduras y servir caliente.


Si usted es vegetariano, puede enriquecer la preparación con fríjoles y otra leguminosa de su agrado. Una alternativa distinta para quienes consumen carnes es la de agregar pavo, pollo, atún o salmón.


Nota: Usted puede conseguir las verduras congeladas y/o algunas de ellas enlatadas, ya listas para ser consumidas. Lo mismo puede decirse de las leguminosas.


Recuerde dejar aparte la mitad de la preparación para llevarla como almuerzo al día siguiente en la oficina. Solo deberá agregarle una vinagreta hecha con aceite de oliva y/o canola, más vinagre. Si lo desea, puede agregarle una cuchara pequeña de mostaza.


Papas cocinadas (cena), ensalada de papas (almuerzo)


Dos porciones:

- 4 papas de tamaño mediano por cada porción que desee preparar
- 1 cebolla roja
- 2 tomates grandes
- 1 cocombro (pepino)
- Medio aguacate
- 2 remolachas
- 2 tallos de apio
- 2 cucharadas de repollo conservado en vinagre (choucroute)

Cocine las papas. Si no le desagrada, consérveles la cáscara (o piel) ya que ésta es la que más vitamina C aporta. Una vez lista, déjela enfriar para poder cortarla con más facilidad en pedazos grandes.


Para la ensalada que llevará a la oficina al día siguiente, corte las verduras indicadas entre los ingredientes y mézclelas con las papas. 


Nota: Las papas tendrán mucho más sabor si les echa la vinagreta mientras están calientes. Para la ensalada se aconseja utilizar el vinagre rojo.


Las papas cocinadas constituyen un excelente ingrediente para una cena saludable y liviana. usted podrá combinarlas con la proteína que más le agrade o la que disponga en casa, como puede ser una pechuga de pollo asada sobre paila, salmón ahumado, atún o sardinas de lata. O simplemente asar una tajada de carne y comerla junto con las papas a las que habrá rociado con aceite de oliva.


Fríjoles (cena), fríjoles más otras leguminosas en ensalada (almuerzo)

Ingredientes:
- Fríjoles con otra leguminosa que puede ser lenteja y/o garbanzos
- 2 grandes cebollas picadas
- 2 dientes de ajo picados
- 1 ó 2 chiles picados
- 2 cucharadas de cúrcuma
- 300 gramos de arroz integral
- 2 tazas de tomates frescos
- Caldo de verduras
- Selección de verduras tales como zanahorias, chirivías, brócoli, arvejas, perejil (dos tazas)
- Aceite de oliva

Ponga en remojo, desde la víspera, las leguminosas o cómprelas ya listas. Pique el ajo y las cebollas y póngalas a dorar en aceite de oliva en un sartén de gran tamaño, agrégueles la cúrcuma y los chiles. Agregue los fríjoles y deje cocinar con un litro de caldo de verduras. 

Cuando estén listos, agregue los tomates cortados en pequeños trozos, dos tazas grandes de las verduras citadas entre los ingredientes más alguna otra leguminosa que no haya requerido cocción previa. Deje espesar  la salsa. Sirva para la cena con el arroz cocinado aparte. El todo caliente.

Para su almuerzo, al día siguiente, agréguele, si lo desea, unos garbanzos y realce el sabor con una buena vinagreta hecha con aceite de oliva, jugo de limón (o vinagre de cidra), sal. Podría comerla junto con unas tortillas mexicanas.

lunes, 8 de junio de 2015

Frenar el envejecimiento



¿Qué es envejecer?

Muchas son las teorías de cómo y por qué envejecemos. 


Por ejemplo, dicen que existe un programa predeterminado biológicamente que determina la longitud de nuestra vida.


O dicen también que envejecer es el resultado de las agresiones del ambiente.


O quizá es el resultado de un mecanismo interior que lleva a los genes a conectarse y desconectarse hasta que llega el momento en que quedan apagados lo que no permite la renovación de las células.


Cualquiera que sea la teoría acerca del envejecimiento, no existen dudas de que la longevidad está determinada por nuestros genes, por el estilo de vida que llevamos a lo largo de los años, por las alteraciones que se suceden en las proteínas y por los daños que causan los radicales libres.


Como se ve, una multiplicidad de factores intervienen. Pero, si bien no todo el mundo envejece de manera similar, sí existe un común denominador en el proceso que afecta a todos los seres humanos: el daño celular.


Que se manifieste ese daño en nuestra piel y que esto se traduzca en arrugas, que se presente en nuestras arterias y cause aterosclerosis o acumulación de grasa en las mismas, que ataque el páncreas y se transforme en diabetes... Cualquiera que sea el órgano atacado, el resultado del daño de las células siempre conducirá al envejecimiento.


Pero, ¿acaso es éste un proceso irreversible? Habría alguna posibilidad de proteger las células y evitar que se dañen, se podría revertir el proceso de envejecimiento de alguna manera?


Ya lo veremos más adelante. Por lo pronto, aquí se exponen las más comunes y conocidas manifestaciones que acompañan el envejecimiento:

- Daños en la piel. Arrugas, adelgazamiento de la piel, manchas oscuras, pérdida de la elasticidad;
- Obesidad y pérdida de la silueta. Piel menos protegida por la capa de grasa subcutánea;
- Enfermedades cardíacas. Tensión arterial alta, niveles altos de colesterol, aterosclerosis, arteriosclerosis o endurecimiento de las paredes de las arterias, trombosis, infarto;
- Diabetes;
- Artritis, osteoporosis, problemas en las articulaciones;
- La inmunidad se debilita y falla el sistema de defensas, baja la resistencia a las infecciones;
- Trastornos digestivos, divertículos, fallas en el colon, cáncer estomacal;
- Menor agilidad en la función cerebral. Pérdida de memoria, reducción de la función cognitiva;
- Daños en los nervios que conducen a la enfermedad de Parkinson y otros trastornos;
- Problemas oculares, degeneración macular, cataratas, glaucoma.

Aunque estos daños atentan contra distintos órganos, y aparte de los trastornos que pudieran haberse presentado con anterioridad, sí se destaca una causa común al daño de las células que detonaron los daños: y es lo que es conoce como la oxidación causada por los radicales libres.


Los radicales libres, que podrían también llamarse moléculas inestables o átomos, ocurren de manera natural en el organismo. Son producidos por cada una de las células del cuerpo. Nuestro sistema inmunitario los utiliza para matar bacterias. Incluso son utilizados por las células nerviosas.


De hecho, los radicales libres están en todas partes, en nuestros cuerpos, en el ambiente, en algunos de los alimentos que comemos. Así que es preciso protegernos para minimizar los daños. Por supuesto, evitándolos, evitando exponernos a los lugares contaminados y luego, incrementando nuestro consumo de antioxidantes protectores.

Los radicales libres pueden venir de:
- La exposición prolongada a los rayos solares o a las cámaras de bronceo
- La polución
- El tabaco
- Las radiaciones
- Sustancias cancerígenas
- Aceites de cocinar que se utilizan una y otra vez y suya composición química se ve alterada por ese abuso
- Aceites poliinsaturados expuestos a la luz solar o a la luz eléctrica.

El daño comienza cuando se intensifica la afluencia de radicales libres a las células. A menos que el mismo organismo disponga del tiempo suficiente para proceder a reparar las injurias, los radicales libres bombardean las células. Y la consecuencia, ya la vimos, es la enfermedad y/o el envejecimiento.

¿Cómo se logran "desarmar" los radicales libres? ¿Es posible minimizar sus daños?

Sí,  una de las más adecuadas y efectivas formas de hacerlo es a través de la alimentación. Consumir productos llenos de nutrientes que fortalezcan nuestro sistema inmunitario y nos hagan resistentes al uso y, por qué no decirlo, al abuso.

Los radicales libres quedan neutralizados a través del consumo de:
- Vitamina C
- Vitamina E
- Betacarotenos
- Zinc, que es un mineral antioxidante
- Selenio, otro mineral antioxidante.
Algunos alimentos especialmente recomendados:
- Ciruelas, uvas, frutos rojos
- Espinacas, lechuga kale, repollitas de Bruselas, brócoli, coliflor, repollo
- Ajo y cebolla
- Pescado, soya y huevos

Protección.-
Si bien existe un tiempo genético que acelera o hace más lento el envejecimiento, también se presentan medidas adicionales que ayudan a evitar la oxidación de las células. Entre ellas:
- No abuse ni se exceda con la comida
- Consuma una dieta rica en antioxidantes y con alimentos capaces de limitar el daño que hacen los radicales libres
- Evite y suprima las grasas saturadas, hidrogenadas y trans así como el colesterol malo LDL
- Cocine con aceite de oliva
- Proteja contra la exposición a la luz eléctrica o solar el aceite que guarda en casa. Opte por envasarlo en botellas oscuras y guardarlo en la alacena
- Reduzca el consumo de productos refinados (azúcares y carbohidratos)
- Limite el consumo de alcohol. Permítase una copa de vino rojo con las comidas.

miércoles, 3 de junio de 2015

Cocinar con los súper alimentos



Aquí van unas recetas sencillas y sobre todo fáciles de preparar.

Usted quizá no les encuentre atractivo alguno y tiene razón: se asemejan a cualquier receta que podría encontrarse en un libro de cocina. Pero su gran diferencia -y atractivo- es que son preparadas con ingredientes especiales (aún si son comunes y corrientes...).  Los llamados súper alimentos. 

En una oportunidad hablamos de estos alimentos que llegan repletos de cantidades de nutrientes, más que cualquier otro alimento. No solo se habla de vitaminas y minerales sino, además, de fitonutrientes como la quercetina flavonoides, indoles... Alimentos que tienen propiedades múltiples, entre las cuales las de ser antibacteriales, antivirales, protectores contra hongos, trombos y cáncer...

Pare recordarlos, acá va la lista:
- Cebollas de todo tipo (blancas, rojas, echalotas, cebollín...)
- Ajo
- Verduras de la familia de las crucíferas como el brócoli, el repollo, repollitas de Bruselas)
- Tomates con su licopeno
- Frutas ricas en betacarotenos, de color anaranjado, amarillo y rojo
- Frutas rojas y uvas
- Pescados grasos, ojalá orgánicos, como el salmón, la truchas, sardinas, arenques, atún
- Semillas y sus aceites
- Soya
- Té verde
- Cúrcuma

Las recetas

Súper receta con curry

Ingredientes para 2 personas:
- 1 cucharada de aceite de oliva
- 1 lata pequeña de garbanzos
- una batata grande
- 200 grs. de tomates frescos
- 3 cucharadas de yogur
- 2 grandes zanahorias
- 1 cebolla
- 2 dientes de ajo
- 2 cucharas de cúrcuma
- Una buena cantidad de cilantro
- 2 pimentones pequeños picados
- 1 cabeza de brócoli
En una paila sofría la cebolla y el ajo picados. Agrégueles el cilantro picado, la cúrcuma y los pimentones. Cocine durante 2 minutos y agregue las zanahorias, la batata y los tomates, todos picados en trozos de tamaño medio. Eche agua o si tiene caldo de verduras más los garbanzos y lleve a ebullición. Cocine durante 20 minutos.

Entre tanto, cocine el brócoli  agréguelo a la preparación anterior. Retírelos del fuego. Cuando está tibia, agregue el yogur. Sirva con arroz integral.

Súper fríjoles súper lentejas

Ingredientes:
- Fríjoles o lentejas o mezcla de varias leguminosas, incluidos garbanzos, todos remojados desde la víspera
- 1 cebolla picada
- 2 dientes de ajo también picados
- 1 pimentón picante
- 2 cucharadas de cúrcuma
- 75 gramos de arroz integral
- 1 taza de tomates frescos
- Aceite de oliva
- Caldo de verduras
Ponga a cocinar las leguminosas. Entre tanto, dore el ajo y la cebolla en una pequeña cantidad de aceite de oliva. Agregue los chiles picados y la cúrcuma. Una vez cocinadas las leguminosas mézclelas con las verduras y báñelas con el caldo de verduras. Deje cocinar durante una hora o más si es necesario.

Los tomates frescos pueden ser agregados junto con la cebolla y el ajo o dejados para ser consumidos, crudos, una vez la preparación lista. Ser sirve con arroz.

Súper salmón con verduras:

Ingredientes:
- 1 filete de salmón
- 2 dientes de ajo en tajadas delgadas
- 1 cebolla pequeña igualmente tajada
- 1 taza de distintas pimientas (blanca, negra, laurel, etcétera
- 1 taza grande de granos de mazorca dulce y arvejas
- 1 taza de repollo o espinaca, tajados fino
- Aceite de oliva

Cocine en el horno el filete de salmón. Entretanto, ponga a sofreír en un poco de aceite de oliva el ajo, la cebolla, las pimientas, la mazorca y las arvejas. Mézclelas con un poco de arroz integral y ponga el todo a cocinar. Sírvase al lado del filete de salmón.

El arroz puede ser remplazado por fideos de arroz.

lunes, 1 de junio de 2015

Cómo optimizar la dieta



Si usted respondió el cuestionario propuesto en la última entrega, sabe hoy qué tan es saludable su dieta. Y qué tan cerca está de recibir una óptima alimentación.

Una dieta que le proporcione todos los nutrientes que requiere no solo para mantenerse en plena forma de salud sino, además, para que se le abran los caminos hacia la longevidad.

En pocas palabras, usted es dueño de su salud y de su bienestar y le corresponde decidir qué quiere hacer y quién quiere ser. 

Pero recuerde que la alimentación óptima no está al alcance de todo el mundo. Si usted gusta de la buena vida, no trata de suprimir el café o el vino rojo con todas sus comidas, si se mantiene con el hábito de comprar platos ya listos o comidas de aquellas que se acercan a la calificación del junk food, a ese momento se hace completamente irreal su empeño en alcanzar la máxima calificación cuando se habla de dieta óptima.

Sin embargo, lo anterior no significa que vamos a inclinarnos completamente hacia el otro lado. Para lograr una excelente alimentación, no necesita únicamente comer productos orgánicos, ni solamente verduras y frutas crudas, ni tampoco desechar con total convencimiento cualquier alimento ya listo para consumir. O un helado hecho con crema, o unas papas fritas (¡una vez cada seis meses!), o una tajada de pan con mantequilla...

Piense más bien que esa dieta óptima la va a lograr mediante el balance y el equilibrio, la moderación y mucha cabeza. Sí, pocos antojos que pasan por  sus ojitos, y más bien mucha reflexión.

Pero no es solo cuestión de saber seleccionar los productos, combinar los alimentos y aprender a cocinarlos. Existen otros factores que pueden mezclarse y obstaculizar su decisión: el medio ambiente y sus propios hábitos, el lugar en donde trabaja y su misma ocupación laboral, los niveles de estrés que suele manejar los mismo que la polución a su alrededor. Todos estos factores incrementan nuestra necesidad de consumir una alimentación rica. Y no pocas veces nos llevan hacia el hábito de fumar o de consumir alcohol.

Para ayudarle a discriminar los obstáculos que se le presentan, le proponemos el siguiente cuestionario:

- ¿Mi vida se desarrolla cargada de altos niveles de estrés? 
- ¿Qué tan polucionado es el ambiente en donde vivo, y qué tanto lo es el lugar en donde trabajo?
- ¿Con qué frecuencia como productos ya listos para ser consumidos, enlatados, salsas empacadas y listas bien sea para ensaladas, pastas u otros platos, platos ya listos ya sea congelados o de nevera?
- Qué cambios en mi dieta podría asumir sin entorpecer mi diario vivir y sin alterar mi vida familiar o social?
- ¿Qué clase de dieta se acostumbra tener en mi familia? ¿Si cambio mi rutina alimenticia, alterará la de mi familia?
- ¿Pueden interferir en los cambios de mi dieta alguna creencia religiosa o la misma religión que practico?
- ¿Soy adicto al tabaco?
- ¿Y al alcohol?

Como podrá suponerlo, todos estos cuestionamientos pueden afectar su salud, los nutrientes que necesita en mayores proporciones, y la facilidad con la que usted tendrá que enfrentarse a la hora de decidir sus cambios dietéticos.

Como sucede con cualquier cambio en la vida, usted deberá ajustar su dieta por etapas. No lo haga de manera súbita, pretendiendo alcanzar el extremo opuesto. Si usted, en el cuestionario, se encontró en el nivel 3 de la calificación hacia la dieta óptima, comience por aspirar a alcanzar el nivel 4. Una vez que habrá asumido esos cambios y que se habrá acostumbrado a ellos, vaya más adelante y siga ascendiendo en la calificación.

Cada etapa podrá requerir un despliegue de esfuerzos durante varias semanas, o un par de meses, mientras usted logra acoplarse a los cambios. 

Esta será la forma más adecuada para lograr su objetivo, o sea, para alcanzar la dieta óptima (o casi). Muchas de las dietas para adelgazar o para lograr una vida más saludable, fracasan porque sus exigencias son un tanto absurdas. Buscan de una vez brincar del nivel 3 al 7 lo cual es bastante poco realista. 

Avance de manera paulatina, gradualmente. No ejerza violencia contra usted mismo, esto no le producirá ningún beneficio sino que, por el contrario, le dejará desazón y no pocas frustraciones. Entre más graduales sean incorporados los cambios en sus hábitos cotidianos, más fácilmente estos hábitos serán asumidos como una nueva ventana en su estilo de vida.

Para ayudarlo. aquí se plantean unos consejos:

- Incremente el consumo de pescado
- Disminuya el de las carnes rojas
- Coma más frutas y verduras
- Incluya en su dieta nueces y semillas
- Utilice el aceite de oliva para cocinar, aderezar sus ensaladas y asar en el horno

Y recuerde:
Usted puede reducir en un 4 por ciento el riesgo de sufrir de un infarto por cada porción de verduras que agregue cada día a su dieta, y en un 7 por ciento por cada fruta que coma. Las verduras de hojas verdes son especialmente saludable.