De una manera u otra, todos cargamos un grado de toxicidad en nuestro organismo. Unos más que otros, pero es difícil que alguno se escape.
¿Extraño afirmarlo? Pienso que no. Sobre todo si nos detenemos a analizar la vida que llevamos, el ambiente en el que vivimos, los alimentos que consumimos... ¿Acaso las verduras y frutas no fueron rociadas con insecticidas? ¿Son productos orgánicos? Magnífico, pero aún así, no estamos seguros que el restos de nuestros alimentos no contengan sustancias artificiales, colorantes, preservativos, etcétera.
¿Y qué decir del aire que respiramos?
No ahondemos en el tema. Porque, en tantos casos, somos víctimas inocentes de lo que sucede a nuestro alrededor. Inocentes y/o ignorantes, impotentes.
Más bien hablemos hoy de las neurotoxinas. Los efectos que llegan a producir ciertas sustancias en las células de nuestro cerebro.
Por supuesto, son los niños los más afectados por la toxicidad. Porque sus cuerpos no cuentan con sistemas fuertes para combatirla, porque esto los hace más frágiles y porque, en muchos casos, ellos consumen cantidades mayores de alimentos "contaminados".
Hormonas que el mismo cerebro produce regulan las funciones del órgano maestro. Básicamente las hormonas son sustraídas de los aminoácidos que nos llegan a través de los alimentos. Alimentos que son digeridos y absorbidos de manera adecuada para permitir al cerebro su aprovechamiento.
Pero el cerebro es un órgano delicado y su complejo sistema hormonal puede fallar, desequilibrarse o desactivarse. Y esto, debido a múltiples factores y circunstancias.
Aquí llegamos a las neurotoxinas: una clase de químicos que llegan a dañar el sistema nervioso y dar lugar a un sinnúmero de síntomas y trastornos emocionales o del comportamiento. Trastornos que pueden ir desde el insomnio a la depresión, alucinaciones y hasta demencia, pérdida de memoria y sicosis.
Muchas veces los cambios que producen los químicos son tan sutiles que las personas solo se dan cuenta de ellos cuando los síntomas se hacen evidentes Es cuando comienza la búsqueda de las causas, afán que con frecuencia hace omisión del tema de la toxicidad.
Aquí van algunos ejemplos: temblores o adormecimiento de los dedos, calambres, sensación de vértigo, impotencia y pérdida del tacto. Síntomas característicos de una neurotoxicidad. Y que, muchos años más tarde, pueden desarrollarse en enfermedades, o problemas de visión, dolores difusos, pérdida de memoria, aletargamiento, irritabilidad y depresión.
Hay casos que se hacen irreversibles, otros logran superarse. Depende de cómo sean tratados.
¿Cuáles son las sustancias que con más frecuencia se expanden en el ambiente? La lista es interminable. Por lo cual solo anotamos el efecto nocivo de los metales pesados:
- Arsénico: Vértigo y aturdimiento, dolores de cabeza, debilidad generalizada, cansancio, falta de coordinación, agresividad.
- Boro: Falta de coordinación y dificultad para descansar, desorientación, agresividad.
- Cadmio: Fatiga, pérdida del olfato y el gusto, riesgo creciente de trastorno cardíaco.
- Cobre: Irritabilidad, dificultad de concentración, hiperactividad.
- Manganeso: síntomas siquiátricos que podrían asemejarse a reacciones de esquizofrenia.
- Mercurio: Temblores, falta de coordinación, problemas del habla, trastornos siquiátricos.
- Níquel: Dolores de cabeza. insomnio, delirio, irritabilidad.
- Selenio: mareos, fatiga y falta de energías, depresión.
- Pesticidas en general: trastornos neurológicos, metabólicos y siquiátricos.
- Nitratos: Posiblemente cancerígenos.
Breve guía contra la polución:
Una gran parte de los efectos de la polución puede ser eliminada, evitada o al menos contrarrestada mediante una adecuada alimentación y el análisis de circunstancias medioambientales.
- Todos nosotros, y de manera especial las madres gestantes y las que alimentan al pecho a su bebé, debemos eliminar el uso de pesticidas en el hogar. Cuando son indispensables, que no existen soluciones alternas, debemos limitar su uso al máximo. Un experto en el uso de hierbas puede orientarnos para remplazar los productos químicos por plantas, hojas o flores.
- La vitamina C ayuda a neutralizar el efecto de los nitratos en los alimentos. Bloquea la transformación de los nitratos en nitrosaminas, sustancias potencialmente peligrosas y cancerígenas.
- La misma vitamina C junto con el zinc inhiben la absorción del plomo y ayuda al organismo a deshacerse del que ha absorbido. También la vitamina C promueve las respuestas celulares a las hormonas.
- La carencia de calcio o de vitamina D3 predispone a las personas, especialmente a los niños, a afecciones bronquiales y dificultades respiratorias, entre las cuales el asma.
- Entre más natural es su dieta, más saludable resulta. Beneficia las funciones de todo su organismo y le impide sufrir por el estrés que aportan los contaminantes.
- En la medida de lo posible, procure alimentarse, usted y su familia, con productos orgánicos. Asegúrese, de todos modos, que sí son de origen natural y orgánico antes de pagar el precio que, por lo general, es superior al de los demás productos.
- En la medida de lo posible, evite comprar las verduras y frutas tratados con pesticidas químicos. Esto, por supuesto, es bien difícil sobre todo cuando se hacen las compras en los mercados de las ciudades!
- Evite que su familia, de manera especial los niños, consuman productos elaborados con azúcares y harinas refinados. Acostúmbrelos a comer el arroz y la harina integrales, el azúcar moreno, las frutas frescas en vez de las gaseosas o jugos ya listos comercializados, las verduras crudas o apenas cocinadas, la carne y el pollo bien asados.
- Evite incluir en su mercado los productos que contengan colorantes, preservativos, sabores artificiales y otras sustancias químicas. Existen colorantes naturales que no causan daño.
Quizá lo que más ha atrasado a la ciencia en el estudio del Alzheimer -sus causas, prevención, tratamiento- es el hecho de que no es aún posible analizar lo que sucede en el cerebro mientras el enfermo se encuentra en vida.
Sí, por supuesto, la investigación sobre el cerebro de una persona difunta se hace. Lo que ha permitido grandes avances. Pero éstos no han sido aún definitivos para combatir y vencer la enfermedad.
Entre tanto, muchas opciones se han citado. ¿Puede ser ésta una enfermedad con predisposiciones genéticas? ¿Influyen las sustancias químicas tóxicas en la degradación de las neuronas, su destrucción y la aparición del Alzheimer? ¿Será cuestión de uno o más virus?
Aquí quedan consignadas algunas respuestas iniciales a tantas inquietudes. Se reitera, sin embargo, que son respuestas preliminares, extraídas de distintos estudios científicos pero no son determinantes ni mucho menos categóricas.
Diagnóstico.-
Hasta no hace muchos años, el Alzheimer quedaba incluido en el gran capítulo de las demencias seniles. Hoy ya se hace una distinción muy clara. Sí, es una degeneración de algunas estructuras del cerebro pero es bien distinto de otras demencias seniles.
Siendo imposible diagnosticar con plena certeza científica que está presente la enfermedad de Alzheimer, científicos y médicos han establecido una serie de parámetros mediante los cuales el diagnóstico se hace por eliminaciones. Se excluyen, entre otros, la ocurrencia de accidentes cerebrovasculares, se descarta la presencia de un Parkinson, de arteriosclerosis en el cerebro, de estragos causados por el alcoholismo, tumores, depresión, reacciones adversas a medicamentos y otras sustancias problemas siquiátricos.
Se establece así mismo que no se trata simplemente de una falla de la memoria. Otros muchos síntomas se hacen necesarios para diagnosticar, finalmente, que sí se trata de un Alzheimer. A veces, el estudio toma meses y hasta años antes de confirmarlo.
Herencia.-
La predisposición genética no está descartada. Es más, se han observado miembros de una misma familia afectados por la enfermedad. Se establece de todos modos que la latencia, la posibilidad de desarrollar Alzheimer puede estar presente y manifestarse siempre y cuando concurran varias otras factores.
Algunos estudios han llegado a concluir que los que sufren del Síndrome de Down, o de leucemia pueden desarrollar un Alzheimer al pasar los 40 años de edad. La explicación que da origen a esta teoría es el hecho de que, en ambos casos, las personas sufren de graves carencias nutricionales, deficiencias en minerales y vitaminas, así como intolerancias y alergias alimenticias. Deducen igualmente que, al corregir las deficiencias, se aleja la posibilidad de que se manifiesta la enfermedad.
Virus.-
No es extraño asociar a los virus como una de las causas de la enfermedad. En efecto, muchos pacientes de Alzheimer dan señales de infecciones a repetición tales como picos de fiebre y niveles muy bajos de glóbulos blancos.
Algunos científicos han llegado a plantear la posibilidad de que se trataría de virus retro o de muy lento desarrollo. Esto tiene su punto de partida en el descubrimiento, realizado en los años de 1960, cuando se observó que algunos virus permanecían latentes en un organismo durante décadas y solo actuaban muchos años después de haberse dado la infección primaria.
Sí existe la posibilidad de que uno o más virus sea capaz de alterar la actividad de síntesis de las enzimas fundamentales del cerebro o de los mismos neurotransmisores.
Proteínas anormales.-
Existe una pequeña duda a este respecto: algunas anormalidades en las proteínas podrían ser una de las causas del Alzheimer. En efecto, complejos de proteínas así como enlaces de células envuelven e invaden tanto las arterias cerebrales como las terminaciones de nervios que se han degenerado.
Estas son características que se han observado al analizar el cerebro de personas con Alzheimer. Sin embargo, ningún científico ha podido asegurar que pueden ser causa o efecto de la enfermedad. De hecho, existe la posibilidad de que la anormalidad de las proteínas podría derivarse de genes anormales lo que confirmaría la influencia de la herencia.
Es así mismo posible que toxinas del medio ambiente den lugar a enzimas anormales o defectuosas, y éstas podrían dañar o alterar la síntesis de las proteínas. Estas, conocidas como enlaces neurofibrilares, son numerosas en la neuronas cerebrales que producen los neurotransmisores y la acetilcolina.
Neurotransmisores.-
Es bien sabido que los neurotransmisores son sustancias químicas naturales fabricadas por el cerebro a partir de aminoácidos. Estos son sustancias básicas de las proteínas que ingresan al organismo a través de la alimentación.
Los neurotransmisores son mensajeros químicos, presentes dentro del cerebro y a lo largo del sistema nervioso, que permiten la comunicación entre las neuronas.
Algunos de ellos tienen funciones específicas. Otros tienen múltiples funciones y, con frecuencia, su importancia se destaca cuando actúan en concordancia unos con otros.
No existen dudas de que los neurotransmisores juegan un papel importante en el Alzheimer. Investigaciones adelantadas en Gran Bretaña, y que datan de la década de los 70, comprobaron que existían una drástica reducción (90 por ciento) de una enzima clave en el cerebro de enfermos de Alzheimer. Enzima que el cerebro necesita para producir un neurotransmisor conocido como acetilcolina, fabricado a partir del aminoácido colina y la coenzima acetílica A. Esta última requiere de las vitaminas B1 y B5 para funcionar.
Investigaciones posteriores demostraron la mejoría de algunos síntomas cuando los pacientes recibían altas dosis de colina y/o lecitina. El hecho de que no todos los pacientes reaccionaron de manera positiva podría dar lugar a la hipótesis de que existen distintos tipos de Alzheimer.
Otros neurotransmisores pueden estar involucrados en la enfermedad tales como la norepinefrina y la serotonina cuyas carencias se han observado también en el cerebro de pacientes Así mismo, bajos niveles de glutamato en la médula espinal se relaciona con severa demencia senil.
Hasta el momento, no se ha logrado confirmar que toxinas del medio ambiente o carencia de nutrientes sean capaces de bloquear los neurotransmisores, su síntesis o quizá su actividad.
De todos modos, la compleja interacción entre los nutrientes, como las vitaminas y los minerales abre la posibilidad de un disbalance entre los neurotransmisores, de sus precursores o de las enzimas necesarias para su síntesis.
Deficiencias medioambientales.-
Con creciente frecuencia se culpabiliza al ambiente contaminado, a la calidad muy deficiente del aire, de las aguas y de los alimentos, por la aparición de un gran número de enfermedades
Es cierto que a contaminación química del medio ambiente desata e impulsa la aparición de algunas enfermedades. Y nadie puede impedirse de pensar que el mismo deterioro y la invasión de sustancias químicas no son parte esencial, causa primaria del Alzheimer.
Se ha comprobado, por ejemplo, que fumadores -que fuman más de un paquete diario de cigarrillos al día- son cuatro veces más propensos a enfermar de Alzheimer. Pero esto no significa que el tabaco sea causa de la enfermedad. Junto con tantos otros factores del medio ambiente, más la susceptibilidad genética, el tabaco puede convertirse en disparador más no causa única del mal.
Investigaciones adelantadas también en Gran Bretaña concluyen que el déficit de magnesio y de calcio, combinado con la presencia de metales pesados como el aluminio pueden estar a la base de un Alzheimer. Así mismo se recalca que personas sometidas a tratamientos largos con diuréticos -para reducir la hipertensión, por ejemplo- pierden a través del tracto urinario numerosos nutrientes como calcio, magnesio, zinc. Y esto los hace susceptibles a sufrir de poca aptitud para prevenir la intoxicación que pueden producir en el cerebro la acumulación de metales pesados.
No existen dudas hoy de que el aluminio es uno de los metales pesados más perjudiciales tanto para el hombre como para los animales (sus toxinas han sido registradas en la muerte masiva de peces). Sin embargo, aún faltan muchas investigaciones para confirmar, con plena certeza, que es causa del Alzheimer. Aunque sí se establece que, de manera indirecta, está involucrado en la enfermedad, motivo por el cual se recomienda evitar y, si posible eliminar en la vida cotidiana, todo elemento hecho con aluminio.
Alcohol.-
Es innegable el perjuicio que produce sobre el cerebro el abuso de las bebidas alcohólicas. Entre otras reacciones, el alcohol estimula la producción de sustancias químicas cerebrales (endorfinas) que actúan como anestésicos. Camuflan el dolor físico y causan depresión en los centros cerebrales responsables de la coordinación y del control del comportamiento. El alcohol igualmente irrita los intestinos y puede ser responsable de la mala absorción de nutrientes esenciales para el funcionamiento del cerebro.
Casi sin excepción, todos los químicos (neurotransmisores) utilizados por el cerebro son producidos a base de aminoácidos derivados de los alimentos, y su síntesis exige la coordinación de numerosas vitaminas, minerales y otros nutrientes.
Esto se hace aún más evidente cuando se observa que varios trastornos neurológicos son ocasionados directamente por la carencia de vitamina B1 (tiamina), carencia frecuente en los consumidores asiduos de alcohol. La misma tiamina es esencial para la síntesis de la acetilcolina (neurotransmisor relacionado con el Alzheimer) a partir del aminoácido colina.
La enfermedad de Alzheimer. La llaman la lenta epidemia. O la enfermedad silenciosa. Han llegado a denominarla como el funeral que nunca termina...
No importa cuál sea su denominación. Porque todos, en un momento cualquiera, la hemos oído nombrar. Y, en este siglo XXI, cuando las poblaciones de adultos mayores se han más que duplicado en el mundo, el Alzheimer se ha convertido en uno de los grandes males de la humanidad.
Con el agravante de que, aún habiéndose dedicado para su estudio, prevención y tratamiento, sumas ingentes y equipos completos de científicos, aún hoy se desconoce lo que produce la enfermedad. Sí existen tratamientos -más paliativos que curativos-, la ciencia sí ha avanzado. Pero aún hay tinieblas.
¿Qué papel juega la alimentación en la enfermedad? ¿Podría de pronto evitarse o prevenirse si se mantuviera durante toda la vida una dieta completa, rica en nutrientes, alejada de los químicos y aditivos?
Nadie realmente tiene una respuesta categórica.
He querido hoy registrar algunos de los consejos que dan los científicos. La próxima vez, vendrán los resultados de algunas investigaciones.
Comencemos entonces. Estos consejos son básicos.
1) Asegúrese que los niveles de glucosa -o azúcar- en la sangre son normales y se mantienen bajo control. El test para medir la tolerancia de la glucosa es importante para mantener la vigilancia. Si hay en su familia antecedentes de diabetes, estos controles deben ser periódicos y frecuentes. De todos modos, para todos nosotros, es imprescindible evitar el abuso en el consumo de azúcares, golosinas y carbohidratos refinados. Igual debe decirse para el consumo de alcohol.
2) Si usted sospecha que es intolerante o alérgico a ciertos alimentos, químicos, inhalantes u otros productos, solicite un control con un alergólogo. Si es el caso, acate el tratamiento que le formule.
3) En la medida de lo posible, evite y/o elimine todos los aditivos, colorantes artificiales, pesticidas, químicos tóxicos y fuentes de contaminación.
4) A menos que no sea absolutamente indispensable, evite tomar medicamentos que afectarán de manera negativa su flujo sanguíneo, la utilización o absorción de los aminoácidos, la función cerebral, la absorción de vitaminas y minerales o su metabolismo. Si no le es posible evitar esos medicamentos, solicítele al médico que le formule las vitaminas que requiera, o los suplementos de minerales y los nutrientes que le compensen el daño que puedan hacer los medicamentos.
5) Haga todo cuanto le sea posible para evitar las infecciones virales. Aún si, en último caso, esto signifique que tome dosis suficientes de vitamina C y compuestos de zinc.
6) Asegúrese que su cuerpo recibe los mejores nutrientes a través de la dieta que mantiene a diario. Controle que su sistema digestivo funciona a plenitud lo que le permite absorber los nutrientes. Si usted es mayor de 50 años, quizá le convenga tomar suplementos de ácido clorhídrico y vitaminas B más enzimas digestivas. Recuerde igualmente que algunas proteínas, como los huevos y el pescado ayudan a fortalecer sus funciones cerebrales.
7) Tome suplementos de colina y asegúrese de mantener en su organismos niveles adecuados de vitaminas B1 y B6. Este consejo es especialmente válido si es consumidor asiduo de alcohol o si su dieta incluye grandes cantidades de azúcares y carbohidratos refinados.
8) No permita que su organismo registra fallas de calcio, magnesio o vitamina D3, sobre todo si usted se ve expuesto al aluminio.
9) Precisamente, uno de los consejos más reiterados es que evite y/o elimine el aluminio de su entorno. Ni siquiera es conveniente que lo utilice en la cocina.
10) Utilice un buen filtro para el agua.
11) Tome muy pequeñas cantidades de alcohol y solo con las comidas.
12) Para mantener una excelente circulación sanguínea y controlar los niveles de azúcar y colesterol en la sangre, mantenga una rutina de ejercicios y procure aprovechar de los espacios al aire libre.
13) Tanto la vitamina E como la B ayudan al flujo sanguíneo. Asegúrese incluir en su dieta alimentos ricos en ambas.
14) Junto con los ejercicios de su rutina, acuda adonde un quiropráctico o fisioterapeuta para que le ajuste su estructura ósea y muscular. Luxaciones que pasan desapercibidas pueden afectar el flujo normal de la sangre a través de su cuero y en su cerebro.
Cuando cocinamos, tratamos de realzar el sabor de los alimentos mediante pimientas y otras especies. Sin imaginar que todas éstas tienen propiedades maravillosas. Porque todas -casi sin excepción- son aliadas de la buena salud.
Y esto no es descubrimiento nuevo. Civilizaciones tan antiguas como la griega y la egipcia, pueblos sabios como el de la India las utilizaron y aún las mantienen en sus cocinas. Porque, de manera intuitiva, o quizá fruto de la observación, se dieron cuenta de las propiedades benéficas, y no pocas veces curativas, de los alimentos y algunas sustancias. Tomemos algunas de éstos:
La canela.- Esta es una de las más antiguas especies, utilizadas desde hace centenares de años. Es unas muy buena fuente de manganeso, fibra, hierro y calcio. Investigaciones adelantadas indican que, con apenas media cuchara pequeña de canela al día, se logra un descenso en los niveles del colesterol malo (LDL). Tiene así mismo efecto contra la formación de coágulos sanguíneos lo que la convierte en aliada del corazón y de los infartos. Como si no fuera suficiente, distintos estudios muestran que la canela ayuda a nivelar las cifras de glucosa en la sangre, lo que la hace amiga de los diabéticos tipo II. Otros resultados de investigaciones la presentan como protectora contra las leucemias y la proliferación de células malignas. Media cuchara pequeña de canela mezclada con una cucharada de miel, tomadas antes del desayuno todos los días ayudarían a aliviar la artritis. Algunas estudios han llegado inclusive a indicar que con solo oler la canela se acrecientan las funciones cognitivas y la memoria...
Clavos.- Nos llegaron de las islas Maluku, conocidas como Molucas, pertenecientes a Indonesia. Vestigios del clavo fueron encontrados en cerámicas elaboradas en territorio sirios 1721 años A.C. Posteriormente, la misma especie fue altamente apreciada por los romanos.
Los clavos tienen un alto contenido en calcio, hierro, magnesio, fósforo, potasio, zinc, cobre, manganeso, selenio, así como vitaminas A, C, B y ácido folato. Su principal ingrediente, el eugenol, es útil para calmar procesos inflamatorios y contra la artritis. Son ampliamente utilizados en India y China, y algunos dentistas homeopáticos utilizan el aceite extraído de la misma especie para calmar dolores dentales. La medicina tradicional china los utiliza para fortalecer los riñones, y los agregan a preparaciones para tratar la impotencia y algunos trastornos vaginales. En otras culturas son vistos como útiles para evitar la eyaculación temprana. El aceite de clavos es igualmente utilizado para curar quemaduras e irritaciones de la piel así como para curar el acné. Atención: las mujeres gestantes deberían abstenerse de consumir grandes cantidades de clavos. Lo mismo debe decirse de las personas que sufren de úlceras, colitis y síndrome del colon irritable. En altas cantidades los clavos pueden afectar la función hepática. Así mismo, el abuso del aceite de clavos puede causar daños renales.
Cilantro.- desempeña doble papel: es hierba y también especie: tanto sus hojas frescas como las semillas son utilizadas. El cilantro fue cultivado por los persas hace más de tres mil años. Es rico en betacaroteno, vitamina C, calcio y fósforo. Algunos estudios indican que puede ser benéfico para reducir los niveles de colesterol y de glucosa en la sangre. Es entonces útil para tratar tanto la hipoglicemia como la diabetes. Contiene igualmente una sustancia que actúa como antibiótico lo que lo hace provechoso para tratar infecciones por salmonella y la gastroenteritis. Ocho otras sustancias, igualmente con poderes antibióticos fueron detectados en el cilantro fresco.
Comino.- También de la india nos proviene el comino como ingrediente para preparar alimentos. Es un remedio contra la indigestión, motivo por el cual podría ser incluido en la mayoría de los curry. Es una fuente excelente de hierro, por lo cual es recomendado para la hemoglobina, para fortalecer varios sistemas de producción de energía y metabolismo, y para el sistema inmunitario. El hierro es igualmente un factor coadyuvante para la síntesis de la serotonina a partir del triptófano. El comino es igualmente buena fuente de manganeso. Los hindúes no lo recomiendan durante el embarazo.
Hinojo.- Desde los tiempos antiguos ha crecido en los países mediterráneos y en el Oriente Medio. Aún hoy, y especialmente en Italia, sigue siendo un ingrediente muy importante en la dieta cotidiana. El bulbo del hinojo es una fuente excelente de fibra, vitamina C, potasio, manganeso, folato y molibdeno. Es igualmente una buena fuente de niacina, fósforo, calcio, magnesio, hierro y cobre. Contiene una combinación benéfica de fitonutrientes que son poderosos antioxidantes. Uno de estos fitonutrientes ha demostrado ser eficaz para reducir las inflamaciones y para prevenir el cáncer. En experimentos con animales, el aceite extraído del hinojo es útil para proteger el hígado contra las intoxicaciones causadas por químicos. El aporte alto de fibra en el bulbo protege contra el cáncer de colon y reducir los niveles de colesterol. De igual forma, los altos niveles de folato protegen contra la cisteína que puede dañar las arterias y es un riesgo alto para el infarto. También sus altos niveles de potasio contribuyen a reducir la tensión arterial alta. El hinojo contiene fitoestrógenos que protegen contra el cáncer de seno. Ayuda a la digestión y contra la formación de coágulos sanguíneos.
Linaza.- Tanto las semillas como el aceite que se extrae de las mismas son utilizados contra el estreñimiento, la colitis y la inflamación del tracto digestivo. También ayudan a reducir los niveles de grasas en la sangre y del colesterol malo (LDL), ambos asociados como riesgo para infartos. Esta acción la cumple porque la linaza es una fibra soluble. Ayuda a prevenir el cáncer de colon y de seno. Contribuye a mejorar el estado de ánimo, disminuye las alergias y es promotora de una piel saludable.
Hierbabuena.- Tradicional en la culinaria del Medio Oriente, esta es una hierba aromática excelente para tratar las afecciones estomacales. Rica en vitamina C, la hierbabuena puede ser consumida cruda en las ensaladas y/o cocinada. Se le utiliza en hojas frescas y secas. Una infusión de hierbabuena es calmante del colon irritable y ayuda a la digestión.
Regaliz.- Es un antibacterial. Se considera que puede tener propiedades contra el cáncer, ayuda a prevenir y tratar las úlceras y la diarrea. Puede tener efectos diuréticos. Estas cualidades se encuentran en el regaliz auténtico y no en la sustancia que es elaborada con anís. Cuidado: un exceso de regaliz puede elevar la tensión arterial. No debería ser consumido por mujeres en gestación.
Cúrcuma.- Es una de las más importantes especies con cualidades medicinales. Su ingrediente principal, la curcumina, que le da a la cúrcuma su intenso color, es un antiinflamatorio y es poderoso como la cortisona. Ayuda a aliviar los síntomas de la artritis reumatoidea. Ayuda a reducir los niveles de colesterol y la formación de coágulos sanguíneos, protege el hígado así como el estómago contra la acidez, reduce los niveles de glucosa en la sangre de los diabéticos y tiene poderosas cualidades contra el cáncer.
Si bien los alimentos no operan milagros, muchos de ellos poseen cualidades que los convierten en cómplices de la salud y la longevidad, en protectores contra las enfermedades.
En una oportunidad, hace ya varias semanas, hablamos de un número grande de esos alimentos. Hoy vamos a mencionar otro grupo que incluye no solo verduras y frutas sino, además, leguminosas condimentos, hierbas aromáticas, semillas.
Comencemos.
Alfalfa.- Clasificada como verdura, poseedora de grandes cualidades. Rica en vitaminas y otros nutrientes, entre los cuales las vitaminas A, B1, B6, C, E y K, ácido fólico, calcio, potasio, fósforo, magnesio y zinc. Ayuda a reducir los niveles del colesterol, a prevenir la formación de coágulos y la anemia. En Sudáfrica, es utilizada para prevenir y tratar la dependencia de la insulina en los enfermos de diabetes tipo 1. Es igualmente un laxante natural y, porque es rica en fitoestrógenos, ayuda a proteger contra el cáncer de seno.Los chinos utilizan las raíces de la alfalfa para reducir la fiebre, tratar la hepatitis, los cálculos renales y la ceguera nocturna.
Aloe vera.- Durante varios siglos, fue utilizada por los árabes del desierto como protectora solar. Con la gelatina que se extrae del interior de las hojas, ayuda a aliviar las quemaduras causadas por la radioterapia. Puede aliviar la indigestión estomacal y las úlceras.
Semillas de anís.- Contiene fitoestrógenos y, en consecuencia, ayuda a prevenir el cáncer de seno. Consideradas como el producto de una planta medicinal, es utilizada para curar las alteraciones del apetito ocasionada por estados de tensión nerviosa, las migrañas y vértigos, el reumatismo, resfriados, asma bronquial, dolores de estómago y digestión lenta.
Espárragos.- Por sus propiedades diuréticas, fueron utilizados en tiempos antiguos como medicamento para tratar problemas renales. Aún hoy se les atribuye igual cualidad: ayudan a curar los cálculos renales y de vejiga e infecciones urinarias. Fueron cultivados por romanos, griegos y egipcios. Es una excelente fuente de fibra, vitaminas B y C, ácido fólico, calcio, hierro, magnesio, fósforo, potasio, zinc, manganeso y selenio. Aportan igualmente glutaton que reduce los riesgos de cáncer. La medicina china los utiliza para combatir los parásitos intestinales. Por su contenido alto en purinas, puede agravar la gota.
Cebada.- Medicina tradicional en el Medio Oriente para tratar las afecciones cardiacas. Ofrece un alto contenido en antioxidantes, fibra, calcio, potasio, hierro y magnesio. Es igualmente rica de una enzima que hace más lento el envejecimiento. La cebada es renombrada para tratar un amplia gama de enfermedades y trastornos tales como los niveles altos de colesterol, afecciones cardíacas, cáncer, diabetes e hipertensión. El agua en la que se ponen a hervir sirve para tratar problemas en el tracto urinario y para calmar trastornos del colon.
Leguminosas.- Entre las cuales los distintos tipos de fríjoles, las lentejas, los granos de soya, los garbanzos. Todas las leguminosas son muy ricas en fibra. Constituyen un poderoso tratamiento contra el colesterol alto y son un excelente alimento para los diabéticos porque ayudan a nivelar las cifras de la glucosa en la sangre. Las poblaciones que suelen consumir con mucha frecuencia las leguminosas presentan tasas inferiores de cáncer. Cuando se ponen a germinar, consumir las ramillas es excelente: contienen de manera natural L-dopa, sustancia que se convierte en el cerebro en un neurotransmisor, la dopamina. Las leguminosas pueden ser causa de flatulencia.
Remolachas.- No cesan de resaltarse las cualidades de esta verdura. Son excelente fuente de fibras y carbohidratos, vitaminas B y C, ácido fólico, calcio, hierro, magnesio, fósforo, potasio, selenio, zinc y ácidos sílicos. Son muy buena fuente de boro, elemento que juega un papel importante en la producción de las hormonas sexuales, motivo por el cual algunos le atribuyen la cualidad de ser un afrodisiaco. Las remolachas son protectoras del corazón: junto con el ácido fólico y las vitaminas B 2 y 6, uno de sus ingredientes, la betaína lleva a la reducción de la homocisteína culpable de los infartos cardíacos y de daños vasculares. Puede así mismo proteger el hígado contra los daños que puede causarle el alcohol El nitrato que contiene, fuente del óxido nítrico, contribuye al envío de señales a los músculos. Las mismas remolachas son altamente recomendadas para aliviar el estreñimiento y para prevenir y tratar la obesidad.
Papaya.- Contiene papaína, sustancia que ayuda a la digestión de las proteínas. Ayuda a digerir igualmente el gluten. En India y Sri Lanka es ampliamente utilizada como anticonceptivo porque interfiere en la actividad de la progesterona, hormona esencial para la permanencia del embarazo. Esta es una de las razones por las cuales no es recomendada para las mujeres en gestación.
Puede ser por culpa de los fertilizantes que han regado en las verduras y frutas y que dejan nitrógeno en el cuerpo. O porque se consumen demasiadas bebidas gaseosas y entra al organismo demasiado fósforo. O simplemente porque el agua que nos llega por las tuberías de los acueductos aportan mucho cobre.
Cualquiera de estas razones puede producir un disbalance y una deficiencia de magnesio. Este mineral que, en experimentos de laboratorio, se ha manifestado como un excelente tranquilizador.
De allí que, cuando hay carencia de magnesio, el sistema nervioso se irrita con mucha facilidad. Cuando la situación se agrava, la persona puede llegar a sufrir de estados de desorientación y hasta de convulsiones! En niveles mucho más leves, la falta del mineral puede ser causa de calambres en los músculos.
Personas que sufren de insomnio crónico, tensión nerviosa y muscular, ansiedad, fueron sometidas a exámenes de laboratorio que arrojaron bajos niveles de magnesio en su sangre.
El extremo no es menos perjudicial: un exceso de magnesio puede llegar a debilitar los músculos y, hasta cierto punto, a producir sensaciones de anestesia.
Por supuesto, antes de suministrar suplementos del mineral, los médicos proceden a ordenar exámenes de sangre. En un número elevado de pacientes, los síntomas y trastornos acaban siendo corregidos con suplementos de magnesio. Así mismo, se les recomienda agregar a sus dietas alimentos ricos en el mineral.
Entre estos alimentos:
- Almendras
- Albaricoques secos
- Aguacate
- Fríjoles
- Cebada
- Carne de res
- Nueces del Brasil
- Zanahorias crudas
La vitamina B1 o tiamina es otro de los tranquilizantes naturales. Investigaciones adelantadas en Australia describen cómo fueron diagnosticados bajos niveles de vitamina B1 en pacientes que sufrían de insomnio, cambios de personalidad, agresividad e irritabilidad. Todos sufrían de ansiedad y todos respondieron de manera positiva cuando se les suministró un suplemento de la vitamina. En algunos, los síntomas desaparecieron. En otros, se notaron grandes mejorías.
El mecanismo es el siguiente: la vitamina B1 actúa como coenzima en el metabolismo de los carbohidratos mediante la oxidación del ácido pirúvico. Cuando no hay suficiente disponibilidad de la B1, el ácido se acumula, se convierte en ácido láctico y, eventualmente, se vuelve lactato.
La conexión entre el lactato y la ansiedad está comprobada. Se sabe que la tensión arterial alta o que una inusual sensibilidad al lactato y a los azúcares puede producir ataques de ansiedad en algunas personas. Una predisposición genética o daños tempranos en el hígado pueden hacer que las personas vivan estados de ansiedad.
Esta circunstancia, conocida como el Síndrome de ansiedad inducida por el lactato (LIAS por sus siglas en inglés), puede ser tratada con éxito al suministrar altas dosis de calcio y vitamina B1, más al ordenar un cambio en la dieta para reducir el ácido pirúvico.
Debe ponerse cuidado porque la vitamina B1 se destruye en el procesamiento de los alimentos y con el calor y la oxidación.
Alimentos ricos en Tiamina:
- Res: corazón, hígado, riñones
- Nueces del Brasil
- Cereales
- Pescado
- Cordero
- Leche
- Leguminosas
- Hígado de cerdo
- Pollo
- Ahuyama
- Soya
- Semillas de girasol
- Germen de trigo
- Almidón
Otros tranquilizantes naturales incluyen:
La vitamina B12 cuya deficiencia seria puede conducir a una anemia perniciosa. Puede ser ocasionada por la mala absorción de los alimentos, el síndrome del colon irritable, baja acidez estomacal, toma excesiva de antiácidos, dieta vegetariana prolongada, abuso de bebidas alcohólicas, algunos medicamentos como los anticonvulsionantes.
Alimentos ricos en B12:
- Res y cerdo: hígado y riñones
- Queso entre los cuales el Cheddar y el doble crema
- Pollo
- Yema de huevo
- Arenque
- Leche
- Ciruelas pasas
- Salmón
- Sardinas
- Crustáceos
- Atún
- Yogur
Vitamina B6 o piridoxina: involucrada en la producción del GABA, uno de los neurotransmisores responsables de reducir la actividad química del cerebro. De allí que sea utilizada con frecuencia como tranquilizante.
Entre los alimentos ricos en la B6:
- Aguacate
- Cebada
- Fríjoles, lentejas
- Nueces del Brasil
- Zanahorias
- Queso y leche de vaca
- Cangrejo
- Huevos
- Pescados
- Hígado de cerdo
- Carne de res, jamón
- Leche
- Naranjas
- Maní
- Leguminosas
- Papas
- Ciruelas pasas
- Arroz y soya
- Espinaca
- Semillas de girasol
- Cereales integrales
- Germen de trigo
El zinc no solo elimina el cobre, excitante del sistema nervioso, sino que produce efectos tranquilizantes.
En general, las verduras congeladas son deficientes en zinc. Así mismo, dietas ricas en fitatos de soya pueden causar una absorción deficiente del mineral. De otra parte, el abuso de alcohol así como los alimentos o bebidas que irritan el tejido estomacal, incluidos los antibióticos, son también contrarios a la absorción del zinc. Igual efecto tienen las alergias alimenticias y las infecciones por candidiasis.
Alimentos ricos en zinc:
- Hígado de res
- Nueces del brasil
- Cangrejo
- Huevos
- Arenque
- Ternera
- Leche
- Champiñones
- Cebada
- Ostras
- Cerdo
- Semillas de ahuyama
- Atún
- Cordero
Se encuentran entre los medicamentos más vendidos en el mundo. Los tranquilizantes, los antidepresores y los somníferos.
Y con la supuesta excusa de que no logran conciliar el sueño, de que la angustia los taladra y la depresión los asecha, millones de personas -habitantes de los cinco continentes- acuden a medicamentos porque encuentran en ellos la solución más fácil y a la mano para calmar sus ansiedades.
Sin embargo, nadie debería permitirse vía libre con productos químicos que pueden tener consecuencias y efectos indeseables. Primero, es necesario encontrar la causa y el porqué. Luego, acudir adonde un especialista para que él sea quien formule el medicamento. En este terreno, la automedicación perjudica mucho más que el mismo mal.
Desde hace varios años, los científicos han venido investigando en torno a sustancias naturales que son útiles para calmar ansiedades y angustias, para serenar y ayudar a ver las situaciones con mayor claridad. Son sustancias que, en su mayoría, se encuentran en los alimentos y que, gracias al desarrollo de la homeopatía han sido sintetizados. Para encontrarse en tiendas naturalistas.
Hace pocos días hablamos de la fenilalanina y su influencia posible en el desempeño sexual. Hoy la vamos a mirar desde otro punto de vista: su poder como tranquilizante natural. No solo actúa contra las angustias sino, además, ha contribuido -en las investigaciones- al tratamiento del dolor crónico cuya causa primordial se desconoce.
Es así como los investigadores han anunciado resultados muy positivos en casos de depresión crónica, síndrome agudo premenstrual, condiciones de dolores crónicos entre los cuales se incluyen la artritis, migrañas y dolores de espalda así como neuralgias y dolores consecuentes de cirugías.
La fenilalanina es un aminoácido esencial que existe en los alimentos bajo dos calificaciones: la D y la L. DLPA. Se encuentra frecuentemente en alimentos proteicos, no es tóxica y puede ser utilizada con mucha facilidad.
La analgesia que produce la DLPA comienza a producirse entre el segundo y el décimo cuarto día de su toma pero s us efectos son de largo alcance. Después del tratamiento inicial -cuya duración deberá ser dictada por un médico especialista, el paciente podrá limitar la toma a pocos días por mes. Así se considera que su actuación es "ideal" ya que intensifica y prolonga la influencia de los tranquilizantes naturales que el mismo cuerpo produce (endorfinas y enquefalinas).
Hace cerca de 20 años, se descubrió que el cerebro sintetiza un grupo de hormonas con propiedades muy similares a la morfina y el opio. Estas hormonas fueron bautizadas como los opiáceos propios del cerebro. Se sabe hoy que las mismas hormonas se activan frente a situaciones de gran dolor o de estrés agudo. De hecho, es el sistema encargado de evitar durante varias horas el sufrimiento que deberían enfrentar las personas que acaban de ser heridas.
El problema en el organismo -y más concretamente en el cerebro- es que esos opiáceos tienden a ser destruidos por una serie de enzimas que se les enfrentan para evitar que actúen.
Precisamente, la DLPA impide que esas enzimas tengan efecto sobre los tranquilizantes naturales. Con la ventaja de que es capaz de elevar los niveles de las endorfinas que, con frecuencia, descienden frente a la depresión y los dolores crónicos.
Aún si se le presenta como de fácil uso y, aparentemente sin consecuencias tóxicas, es importante que la persona que busque utilizarla busque la asesoría de un médico antes de emprender un tratamiento. Entre una de las razones principales para mantener prudencia es que, cualquier sustancia natural, incluida la DLPA, interviene en la química del cerebro. Por ejemplo, podría bloquear la producción de serotonina lo que, entre otras consecuencias, puede llevar a un desequilibrio nutricional
Para citar unos pocos casos, no debería ser tomada durante el embarazo, ni por personas que sufran hipertensión arterial o trastornos renales. Es natural pero, de todos modos, es un medicamento.
Para recordar
Alimentos que contienen fenilalanina:
- Almendras
- Manzanas, bananos, piña
- Aguacate
- Perejil, tomates, espinacas, remolacha
- Fríjoles
- Carne de res, de pollo y pescado (arenque)
- Huevos
- Queso cottage
- Chocolate
- Soya
- Leche
Cuernos o cachos, alerones de tiburones y de delfines rosados, bebedizos y pociones, frutas y semillas...
La lista de los afrodisiacos -ciertos o no- es bien larga. De hecho, cada cultura presenta uno o más de esos elementos -que bien pueden ser alimentos- con supuestos poderes para la estimulación sexual el óptimo desempeño orgánico a la hora de acoplarse con la pareja.
Y, por causa de los mismos afrodisiacos, poblaciones numerosas de animales silvestres se encuentran en vía de extinción. O, por lo menos, seriamente diezmadas. Hablemos de unas pocas: los delfines rosados que habitan los ríos del Amazonas, los tiburones tigre que andan merodeando en los mares que bañan el continente africano.
¿Qué tan ciertos son todos estos excitantes? ¿Son apenas destellos de ilusiones o sí actúan en pro de la estimulación sexual?
Partamos de una base científicamente comprobada: en el amor y en el sexo intervienen elementos químicos. Que no solo atañen a los órganos sexuales como tales sino que parten del cerebro. Muchos de ellos, se originan en el hipotálamo, pequeña porción cerebral que cumple una multitud de funciones. Entre las cuales, la de estar a cargo de nuestro comportamiento general y de nuestras tendencias sexuales en particular.
Esta pequeña -muy pequeña- porción del cerebro convierte nuestros impulsos desde el entorno exterior e interior en químicos especiales, semejantes a hormonas. Estas, a su vez, viajan hacia la glándula pituitaria y provocan la liberación de varias de sus hormonas que se encaminan hacia las glándulas endocrinas que, también a su vez, liberan aún más hormonas.
En breve, cuando un hombre mira los ojos de su amada, lo que primero ocurre es que los impulsos luminosos se convierten en impulsos eléctricos. Estos atraviesan parte del cerebro transportados por los nervios ópticos hasta ser convertidos, en el hipotálamo, en factores liberadores de hormonas de la adrenalina que llevan al aceleramiento del corazón del hombre enamorado.
Pero esto no solo ocurre con la visión sino también con los olores. En general, la influencia de los sentidos sobre el comportamiento sexual no es reconocida a un nivel consciente. Hasta el punto de que Puedan producirse efectos dramáticos de bloqueo en los circuitos hasta llevar a la persona a "ser ciega frente al amor"!
El hipotálamo se encarga de enviar hacia la pituitaria hormonas que dan lugar a la liberación de dos distintas hormonas. Una de ellas responsable de la producción de testosterona -la hormona masculina- y la segunda encargada de que se inicie la producción del semen.
Pero, en material del amor y de la sexualidad, es quizá el cerebro, órgano mayor, quien se encarga del principal papel. Porque es él quien libera sus propios opiáceos (fenilalanina), responsables de que las parejas permanezcan unidas.
Numerosos son los alimentos que contienen fenilalanina. Entre ellos, las almendras, las manzanas y el aguacate, el plátano o banano, la carne de res y la de pollo, el pescado. Entre las verduras, están la remolacha, el perejil, la zanahoria, la espinaca y el tomate. Se incluyen en la lista los huevos y la leche, el queso cottage, la soya y el chocolate.
Y aquí llegamos de nuevo a los afrodisiacos. Creencias que han llevado a los hombres a consumir alimentos no sospechados, que adquieren fama como factores de excitación sexual. Alimentos que, muchas veces, tienen un parecido remoto con los órganos sexuales, como pueden serlo las ostras, los bananos o los cuernos del rinoceronte...
Pero raros son los productos, sustancias o elementos que sí han sido comprobados por los científicos como influyentes incentivos del sexo.
Se habla, por ejemplo, de la luteína como del afrodisiaco por excelencia. Sin embargo, las investigaciones la han calificado como anticonceptivo tanto para hombres como para mujeres. En algunas ocasiones, sí ha incentivado la libido de las mujeres mas no la de los hombres.
Otra sustancia, la dopamina, un neurotransmisor parcialmente involucrado con el sexo, es un aminoácido hoy presente en el mercado en forma de suplemento nutricional. Pero su consumo no puede ser incontrolado: la dopamina en exceso puede ser culpable de enfermedad mental.
En cuanto a la serotonina, producida a base de triptófano, es un estimulante para la mujer pero un depresor para los hombres. Los huevos, la lecitina y la colina, complementados con vitamina B, puede ayudar a sintetizar la acetilcolina la cual podría tener efectos muy positivos sobre el comportamiento sexual.
Sin embargo, nada está totalmente establecido. Y, desafortunadamente para muchos, un potente carro deportivo y una chequera de la cual se pueden girar cifras con muchos ceros a la derecha siguen siendo uno de los mayores afrodisiacos disponibles en el mercado...