¿Cuál de ellos es más saludable? ¿Con cuál de ellos se siente mejor su corazón? ¿Cuál debe usted llevar a su mesa sin tomar riesgos?
La respuesta no puede ser categórica porque sería tergiversada. Por ello, para mayor certeza, vale la pena desmenuzar cada uno de estos alimentos, mirar sus características, ventajas y desventajas, y darle a usted los elementos, ojalá suficientes, para que decida por sí mismo qué le conviene más.
Entre otras razones, porque la respuesta depende de muchísimos elementos. Uno de ellos, su propia salud. Otro, la edad. Otro, los hábitos alimenticios y los gustos. ¿Sufre usted de colesterol alto? ¿Es mayor de 65 años? ¿Sufre si limita el consumo de grasas?
Hubo una época, década de los 80, en que los científicos pensaron haber encontrado la gran solución para reducir los niveles del colesterol en la sangre y evitar los problemas cardiovasculares. Se trataba del aceite de girasol. Sin embargo, trabajos científicos posteriores desmintieron esta creencia. A pesar de sí ser eficaz para reducir el colesterol sanguíneo, el consumo permanente del aceite de girasol no ha demostrado ser activo en la prevención del infarto del miocardio ni tampoco en la tan anhelada búsqueda de la longevidad.
Las razones hoy son claras:
- El aceite de girasol es muy rico en ácidos grasos omega 6, por lo cual reduce los niveles del colesterol malo LDL. Pero, a la vez, reduce igualmente los niveles del colesterol bueno, HDL, el mismo que protege las arterias.
- Cuando se encuentran en cantidades superiores a los omega 3, los omega 6 tienden a fomentar la formación de coágulos susceptibles de tamponar las arterias.
- Por otra parte, cuando abundan en nuestra alimentación, los mismos omega 6 son potencialmente cancerígenos, de manera especial para el colon y los senos.
- Igualmente, el exceso de omega 6 altera las capacidades intelectuales así como los mecanismos de aprendizaje. Podría significar un riesgo alto para la aparición de la enfermedad de Alzheimer.
Estas mismas inquietudes se aplican igualmente para otros aceites ricos en omega 6 tales como los de maíz o de semillas de uvas, muy utilizado en Francia.
El consejo entonces es el de evitar o limitar los aceites ricos en omega 6, y remplazarlos por el aceite de canola o el de oliva. Puede ser aun más saludable utilizar el aceite de maní.
La margarina llega entonces a la palestra. O, mejor dicho, a las ollas y a su mesa.
Cuando el aceite de girasol estuvo en auge, aparecieron en el mercado numerosas presentaciones de margarinas. La ventaja, declarada entonces, era que provenían de manera exclusiva de grasas vegetales y, en consecuencia, contenían menores cantidades de ácidos grasos saturados. Esto las hacía ocupar un lugar de preferencia frente a la mantequilla, producida exclusivamente a partir de la leche y rica en grasas saturadas.
Las primeras margarinas eran ricas en grasas trans, ácidos grasos desnaturalizados y potencialmente peligrosos para las arterias y frente a la aparición de cánceres. Actualmente, las margarinas que son producidas han sido corregidas y mejoradas.
Frente a la mantequilla, las margarinas tienen la ventaja de reducir los niveles del colesterol sanguíneo. Sin embargo, al igual que lo sucedido con el aceite de girasol, también reducen los niveles del colesterol bueno. De allí parte la duda de su eficiencia para proteger el corazón y las arterias. Por otra parte, las margarinas son muy ricas en omega 6: con frecuencia se les produce con aceite de girasol o de maíz lo que las hace presentar los mismos inconvenientes que éstos.
En consejo entonces es el de buscar las margarinas hechas con aceite de canola o de oliva. Menos ricas en omega 6, más equilibradas, más ricas en grasas mono insaturadas y con algún contenido en omega 3.
Pero atención: desengáñese. Las margarinas no son más adecuadas que la mantequilla cuando se trata de reducir de peso. Pero si usted busca deshacerse de unos kilos, consuma más bien las mantequillas o margarinas light. Usted podrá mirar en el empaque el nivel de grasas que conllevan. Algunas ofrecen hasta 75 por ciento menos de materias grasas, otras 40 por ciento. Una gran ventaja si se tiene en cuenta que la mantequilla tradicional y la margarina clásica aportan un 82 por ciento de grasas!
De todos modos, las margarinas y mantequillas light -lo mismo que las cremas de leche light- deben consumirse con prudencia porque, de los contrario, le harán ganar peso...
Observe estos datos: 10 gramos de mantequilla clásica tiene el mismo efecto para su línea que 20 gramos de mantequilla o margarina light presentada con un contenido de 41 por ciento de materias grasas.
En resumen:
- Si usted no tiene problemas de colesterol elevado ni desea reducir de peso, no le tema a la mantequilla o a la margarina clásicas. Sin embargo, consuma con sus alimentos y para la cocción aceites de oliva o de canola. Estos le darán niveles buenos de omega 3.
- Pero si sufre de colesterol alto, remplace la mantequilla por margarina. Ojalá sea ésta light.
- Para preparar sus platos, cocinar y adobar sus ensaladas, opte por los aceites de oliva y canola. A estos les puede mezclar un poco de aceite extraído de las nueces del nogal, en una proporción de 3 a 1. Si usted, por ejemplo, va a preparar papas cocinadas, cómalas con un chorrito de aceite en vez de mantequilla...
- Las presentaciones light tanto de mantequilla, margarina y crema, solo le son interesantes si usted desea bajar unos kilos.
Está igualmente el capítulo de las mantequillas y margarinas "pro-activas". ¿Son éstas realmente eficaces para reducir el colesterol?
Sí lo son en el sentido en que alteran la digestión intestinal del colesterol que ha consumido en sus alimentos. Así que, si usted es un gran consumidor de mantequilla, le convendrá buscar las pro-activas bien sea para untar su pan o para cocinar. Si usted remplaza 20 ó 30 gramos de mantequilla por margarina pro-activa, su colesterol malo LDL se reducirá en un 10 ó 15 por ciento, protección adicional para sus arterias. Esto es más cierto si usted está entre los 50 y 60 años de edad. Si usted tiene 40 o menos años, no tendrá el mismo resultado.
En cambio, si usted no tiene altos niveles de colesterol, no le es de ningún interés consumir materias pro-activas ni ninguna margarina presentada como anti colesterol enriquecida con fitosteroles. Aquí se explica por qué:
- Reducir el colesterol cuando éste se encuentra en niveles normales puede resultar siendo perjudicial.
- Estas margarinas tienen el inconveniente de alterar la digestión de algunas moléculas protectoras presentes en los alimentos tales como el betacaroteno, la vitamina E o el licopeno. Su organismo se puede resentir por ello.
- Durante la cocción o al interior de su organismo, los fitosteroles se degradan parcialmente en oxifitosteroles. Aún si el nivel de degradación es mínimo, estos oxifitosteroles no son inocuos para sus arterias. A largo plazo, la elevación gradual pero crónica de los niveles pueden tener efectos negativos desconocidos aún por la ciencia. Es mejor prevenir mientras lo puede hacer.
No siempre lo es. Depende de la conformación del cuerpo, de la constitución, del equilibrio entre la estructura de las grasas y los músculos. Y depende también de la edad.
La salud de todos los seres humanos está sumamente influenciada por el peso de su cuerpo. Todos los estudios lo demuestran: una persona con sobrepeso, y de manera especial un obeso, presentan riesgos mayores y mucho más severos que una persona delgada. Entre estos riesgos se incluyen las enfermedades cardiovasculares, los accidentes cerebrales, la diabetes -conocida también como diabetes grasa-, los problemas óseos.
Sin embargo, ¿todas las personas que presentan sobrepeso enfrentan los mismos riesgos? Y, por otra parte, ¿es la flacura garantía de salud y protección contra las enfermedades?
Las cosas no son tan sencillas y es complicado dar una respuesta única. Porque se entremezclan muchos elementos y circunstancias.
Nuestra corpulencia se mide por lo que conocemos como el Índice de Masa Corporal (IMC). Este se deduce de la relación que existe entre el peso y la altura. Se divide el peso por la altura llevada al cuadrado (Kilos divididos por talla multiplicada por dos). Sin embargo, este índice de por sí no es suficiente para evaluar el estado de salud.
El peso es el resultado de la masa flaca (músculos, huesos, vísceras) agregado a la masa de grasa y al agua y demás líquidos. Es entonces muy importante conocer la composición corporal de un cuerpo para tener una respuesta.
Es así como distintos estudios muestran como los riesgos tienen relación directa con la masa grasa, en particular aquella que se encuentra a la altura del abdomen. Las personas que presentan sobrepeso debido al incremento de su masa flaca (es el caso de los deportistas y del desarrollo de sus músculos) no ven que los riesgos se incrementan. Es más, tienen aún menos trastornos y riesgos que personas delgadas con masa flaca débil. O sea, personas que, aún delgadas y hasta flacas, no tienen la musculatura desarrollada.
Es entonces muy importante realizar la medición de la composición corporal para conocer la distribución de los líquidos dentro y fuera de las células. Este estudio debe realizarse adonde especialistas tales como médicos deportólogos o dietistas.
Se le conoce como el ACC o Analizador de la Composición Corporal. Mediante el mismo, se detecta la conformación de los distintos tejidos del organismo.
El ACC es indispensable para seguir, de manera precisa y eficiente, el proceso de adelgazamiento de personas obesas o con sobrepeso. Por la siguiente razón: una dieta que le hace perder cinco kilos de peso, de los cuales la mitad es masa flaca es una dieta poco saludable. Que puede, por el contrario, acarrear más riesgos para su salud. De allí la extrema importancia de consultar con médicos especialistas, con nutricionistas y dietistas cuando se busca perder peso. Las dietas improvisadas pueden acabar siendo más peligrosas que el mismo sobrepeso.
En el marco de la búsqueda de longevidad, mantener la masa ósea y la musculatura es la clave importante del éxito.
La pérdida excesiva de masa muscular es conocida como sarcopenia. Predispone a las personas mayores de 65 años a un estado de fragilidad. Fragilidad que, una vez instalada, se convierte en signo de un envejecimiento con evolución desfavorable. En este caso, es indispensable asumir, con urgencia, correctivos nutricionales.
¿Qué otras enseñanzas nos proporciona la ACC?
- La medición de la masa ósea es el reflejo de la masa mineral y de la masa proteica de los huesos. Resultados bajos en la medición invitan a indagar acerca de la presencia de una osteoporosis. Para ello, se hace indispensable someterse a una densitometría ósea.
- La ACC mide igualmente el volumen hídrico a nivel intra celular y extra celular. Lo que permite detectar con precisión los desequilibrios que puedan haber entre el sodio y el potasio y que pueden afectar la relación entre las células del organismo.
- La tercera medición interesante es conocida como "el ángulo de fase". En otras palabras, habla de la "vitalidad celular". Se observa que, a través de los años, el ángulo de fase va disminuyendo lo que conlleva alteraciones de la salud. Este ángulo permite el seguimiento del bagaje micronutricional de una persona y, en consecuencia, ayuda a prevenir algunos trastornos.
Hemos hablado de una medicina preventiva personalizada. La practican los médicos especializados en micronutrición. Es de suma importancia para detectar trastornos internos que existen, que dan síntomas pero que no se detectan mediante la exploración médica tradicional. Es un enfoque distinto, interesante, sobre todo cuando una persona se siente mal y que, a pesar de las distintas consultas médicas que se ha practicado, no encuentra las causas reales de su malestar. Permite exploraciones más minuciosas de distintos mecanismos del organismo tales como el análisis de las células de la inmunidad y el de las proteínas.
Sí, está que cruje, gruñe, se retuerce y, claro, me causa muchos dolores.
El médico diagnosticó una gastroenteritis severa y los síntomas sin inequívocos: diarrea -casi más de dos deposiciones cada hora-, náusea, vómito, algo de fiebre o, por lo menos escalofríos y mucha debilidad. Claro está, tensión arterial baja y una absoluta falta de apetito.
Dicen que es un virus. Que es recurrente en épocas de mucho calor, durante las canículas, cuando comienza el verano. No hay otra explicación. e hecho, si se han dado cuenta, a los virus les achacamos todo cuando nos ocurre y para lo cual no encontramos explicación lógica...
Pero volvamos a la gastroenteritis. Con frecuencia, el virus va acompañado de una intoxicación alimentaria, lo que agrava el cuadro y acrecienta el riesgo de complicaciones.
Con frecuencia también, esos malestares se presentan cuando se comienza un viaje, se cambia de ambiente y de clima, se comen alimentos nuevos y distintos. En este caso, por lo general, se habla de la diarrea del turista.
¿Qué hacer en estos casos?
Es fundamental: evitar la deshidratación. Y, si la situación se pone más seria, que a la diarrea se suma el vómito recurrente, se aconseja acudir a un centro hospitalario de urgencias. Es muy posible que, a ese momento, el médico tratante ordene conectar un suero para rehidratar a la persona mientras se le practican otros exámenes y se le formulan medicamentos. No es de extrañar que, entre éstos, sean incluidos antibióticos.
De todos estos episodios, el estómago se resiente bastante. Se pone delicado y muy sensible. En gran parte porque ha sido alterada, cuando no destruida, la mucosa intestinal. La digestión se hace pesada, se trastorna, hay dolores abdominales y cualquier alimento, por liviano que sea, es mal digerido.
Veamos entonces qué camino tomar. La primera etapa, por supuesto, es tratar la gastroenteritis y/o la intoxicación alimentaria. Seguir las instrucciones del médico, asumir durante unos días una dieta muy liviana, eliminar frutas y verduras así como carnes rojas y pimientas, comer papas cocinadas y arroz, un poco de pollo y algo de pescado, ambos asados o sancochados. Claro está, nada de fritos ni de grasas ni de azúcares.
Cuando la crisis ha pasado, y la persona se siente recuperada, llega el momento de cuidar la mucosa intestinal. Para ello, están los probióticos y los prebióticos.
Hablemos de ambos.
Los probióticos enriquecen la mucosa intestinal y la ayudan a recuperarse. Pero esto no es todo:
- Inhiben la proliferación de microbios patógenos y de micosis
- Mejoran el metabolismo del colesterol
- Sintetizan las vitaminas B2, B8, B9 y K
- Optimizan las funciones inmunitarias
- Mejoran el estreñimiento crónico y previenen las diarreas (tales como la del viajero)
- Mejoran la tolerancia de la lactosa
- Y ayudan a la desintoxicación causada por medicamentos, polución, hormonas y metales pesados.
Los probióticos se encuentran en algunos yogures enriquecidos y en pastillas que se venden en las droguerías.
Los prebióticos son fibras que estimulan en el colon la actividad y multiplicación de las bacterias "amigas", susceptibles de enriquecer la mucosa intestinal. De hecho, los prebióticos son el alimentos preferido de esas bacterias.
Entre los efectos de los prebióticos se incluyen:
- Mejoran el tránsito intestinal
- Ayudan contra la inflamación de los intestinos
- Disminuyen la permeabilidad de la pared intestinal
- Ayudan a la absorción del calcio y del magnesio
- Contribuyen a regularizar los niveles de glicemia en la sangre y a reducir los lípidos sanguíneos (colesterol y triglicéridos).
Algunos alimentos en donde se encuentran los prebióticos:
- Bananos poco maduros
- Espárragos
- Ajo
- Corazones de alcachofas
- Puerros
- Cebolla
- Centeno
Existen, de otra parte, algunos alimentos y especies que fortalecen las paredes internas del intestino y ayudan a mejorar la digestión, sobre todo en personas que son delicadas del estómago. Por supuesto, estos alimentos solo podrán ser incluidos en la dieta una vez que haya sido superadas tanto la gastroenteritis como la infección intestinal y la intoxicación.
Entre las especies, se citan: el comino, la nuez moscada, el cardamomo, los clavos, el jengibre fresco, el hinojo y la canela, el ajo, orégano, curry, albahaca, tomillo, cilantro, salvia. Todas estas hierbas aromáticas son muy eficientes para combatir los gérmenes patógenos en el intestino. El ajo, por ejemplo, posee propiedades extraordinarias contra las micosis, y se aconseja consumir todos los días dos dientes machacados.
Por demás, estas hierbas le ayudarán a reducir la sal, y le aportarán antioxidantes y potasio.
En cambio, le conviene limitar o evitar el exceso de pimientas, páprika y especies fuertes. Pueden generar inflamación perjudicial para la mucosa intestinal.
Para enriquecer aún más la mucosa intestinal, es aconsejable consumir alimentos ricos en glutamina. Tales como:
Carne, pescado, huevos, productos de mar, oleaginosos (nueces, avellanas, almendras), leguminosas, espinacas, perejil crudo, jalea real, polen, miso.
En las siguientes proporciones:
- 2 porciones diarias de carne, pescado, productos de mar, huevos
- Un puñado de oleaginosas
- 3 veces a la semana leguminosas.
Alimentos ricos en poliaminas, sustancias que también enriquecen la flora intestinal y ayudan a reparar y cicatrizar la mucosa intestinal:
- Arvejas, lentejas, champiñones y pollo.
Entre los productos recomendados para la mucosa intestinal se incluyen los almidones resistentes. Estos permiten mejorar la permeabilidad del intestino y reducir la inflamación. Tendrían igualmente la capacidad de reducir los niveles de glicemia en la sangre y la sensibilidad a la insulina.
Se encuentran en: Plátanos o bananos crudos poco maduros, fríjoles blancos, garbanzos, pan de centeno, papas cocinadas frías, arroz y espaguetis fríos, champiñones, castañas, centeno y trigo sarraceno.
De una manera u otra, todos cargamos un grado de toxicidad en nuestro organismo. Unos más que otros, pero es difícil que alguno se escape.
¿Extraño afirmarlo? Pienso que no. Sobre todo si nos detenemos a analizar la vida que llevamos, el ambiente en el que vivimos, los alimentos que consumimos... ¿Acaso las verduras y frutas no fueron rociadas con insecticidas? ¿Son productos orgánicos? Magnífico, pero aún así, no estamos seguros que el restos de nuestros alimentos no contengan sustancias artificiales, colorantes, preservativos, etcétera.
¿Y qué decir del aire que respiramos?
No ahondemos en el tema. Porque, en tantos casos, somos víctimas inocentes de lo que sucede a nuestro alrededor. Inocentes y/o ignorantes, impotentes.
Más bien hablemos hoy de las neurotoxinas. Los efectos que llegan a producir ciertas sustancias en las células de nuestro cerebro.
Por supuesto, son los niños los más afectados por la toxicidad. Porque sus cuerpos no cuentan con sistemas fuertes para combatirla, porque esto los hace más frágiles y porque, en muchos casos, ellos consumen cantidades mayores de alimentos "contaminados".
Hormonas que el mismo cerebro produce regulan las funciones del órgano maestro. Básicamente las hormonas son sustraídas de los aminoácidos que nos llegan a través de los alimentos. Alimentos que son digeridos y absorbidos de manera adecuada para permitir al cerebro su aprovechamiento.
Pero el cerebro es un órgano delicado y su complejo sistema hormonal puede fallar, desequilibrarse o desactivarse. Y esto, debido a múltiples factores y circunstancias.
Aquí llegamos a las neurotoxinas: una clase de químicos que llegan a dañar el sistema nervioso y dar lugar a un sinnúmero de síntomas y trastornos emocionales o del comportamiento. Trastornos que pueden ir desde el insomnio a la depresión, alucinaciones y hasta demencia, pérdida de memoria y sicosis.
Muchas veces los cambios que producen los químicos son tan sutiles que las personas solo se dan cuenta de ellos cuando los síntomas se hacen evidentes Es cuando comienza la búsqueda de las causas, afán que con frecuencia hace omisión del tema de la toxicidad.
Aquí van algunos ejemplos: temblores o adormecimiento de los dedos, calambres, sensación de vértigo, impotencia y pérdida del tacto. Síntomas característicos de una neurotoxicidad. Y que, muchos años más tarde, pueden desarrollarse en enfermedades, o problemas de visión, dolores difusos, pérdida de memoria, aletargamiento, irritabilidad y depresión.
Hay casos que se hacen irreversibles, otros logran superarse. Depende de cómo sean tratados.
¿Cuáles son las sustancias que con más frecuencia se expanden en el ambiente? La lista es interminable. Por lo cual solo anotamos el efecto nocivo de los metales pesados:
- Arsénico: Vértigo y aturdimiento, dolores de cabeza, debilidad generalizada, cansancio, falta de coordinación, agresividad.
- Boro: Falta de coordinación y dificultad para descansar, desorientación, agresividad.
- Cadmio: Fatiga, pérdida del olfato y el gusto, riesgo creciente de trastorno cardíaco.
- Cobre: Irritabilidad, dificultad de concentración, hiperactividad.
- Manganeso: síntomas siquiátricos que podrían asemejarse a reacciones de esquizofrenia.
- Mercurio: Temblores, falta de coordinación, problemas del habla, trastornos siquiátricos.
- Níquel: Dolores de cabeza. insomnio, delirio, irritabilidad.
- Selenio: mareos, fatiga y falta de energías, depresión.
- Pesticidas en general: trastornos neurológicos, metabólicos y siquiátricos.
- Nitratos: Posiblemente cancerígenos.
Breve guía contra la polución:
Una gran parte de los efectos de la polución puede ser eliminada, evitada o al menos contrarrestada mediante una adecuada alimentación y el análisis de circunstancias medioambientales.
- Todos nosotros, y de manera especial las madres gestantes y las que alimentan al pecho a su bebé, debemos eliminar el uso de pesticidas en el hogar. Cuando son indispensables, que no existen soluciones alternas, debemos limitar su uso al máximo. Un experto en el uso de hierbas puede orientarnos para remplazar los productos químicos por plantas, hojas o flores.
- La vitamina C ayuda a neutralizar el efecto de los nitratos en los alimentos. Bloquea la transformación de los nitratos en nitrosaminas, sustancias potencialmente peligrosas y cancerígenas.
- La misma vitamina C junto con el zinc inhiben la absorción del plomo y ayuda al organismo a deshacerse del que ha absorbido. También la vitamina C promueve las respuestas celulares a las hormonas.
- La carencia de calcio o de vitamina D3 predispone a las personas, especialmente a los niños, a afecciones bronquiales y dificultades respiratorias, entre las cuales el asma.
- Entre más natural es su dieta, más saludable resulta. Beneficia las funciones de todo su organismo y le impide sufrir por el estrés que aportan los contaminantes.
- En la medida de lo posible, procure alimentarse, usted y su familia, con productos orgánicos. Asegúrese, de todos modos, que sí son de origen natural y orgánico antes de pagar el precio que, por lo general, es superior al de los demás productos.
- En la medida de lo posible, evite comprar las verduras y frutas tratados con pesticidas químicos. Esto, por supuesto, es bien difícil sobre todo cuando se hacen las compras en los mercados de las ciudades!
- Evite que su familia, de manera especial los niños, consuman productos elaborados con azúcares y harinas refinados. Acostúmbrelos a comer el arroz y la harina integrales, el azúcar moreno, las frutas frescas en vez de las gaseosas o jugos ya listos comercializados, las verduras crudas o apenas cocinadas, la carne y el pollo bien asados.
- Evite incluir en su mercado los productos que contengan colorantes, preservativos, sabores artificiales y otras sustancias químicas. Existen colorantes naturales que no causan daño.
Quizá lo que más ha atrasado a la ciencia en el estudio del Alzheimer -sus causas, prevención, tratamiento- es el hecho de que no es aún posible analizar lo que sucede en el cerebro mientras el enfermo se encuentra en vida.
Sí, por supuesto, la investigación sobre el cerebro de una persona difunta se hace. Lo que ha permitido grandes avances. Pero éstos no han sido aún definitivos para combatir y vencer la enfermedad.
Entre tanto, muchas opciones se han citado. ¿Puede ser ésta una enfermedad con predisposiciones genéticas? ¿Influyen las sustancias químicas tóxicas en la degradación de las neuronas, su destrucción y la aparición del Alzheimer? ¿Será cuestión de uno o más virus?
Aquí quedan consignadas algunas respuestas iniciales a tantas inquietudes. Se reitera, sin embargo, que son respuestas preliminares, extraídas de distintos estudios científicos pero no son determinantes ni mucho menos categóricas.
Diagnóstico.-
Hasta no hace muchos años, el Alzheimer quedaba incluido en el gran capítulo de las demencias seniles. Hoy ya se hace una distinción muy clara. Sí, es una degeneración de algunas estructuras del cerebro pero es bien distinto de otras demencias seniles.
Siendo imposible diagnosticar con plena certeza científica que está presente la enfermedad de Alzheimer, científicos y médicos han establecido una serie de parámetros mediante los cuales el diagnóstico se hace por eliminaciones. Se excluyen, entre otros, la ocurrencia de accidentes cerebrovasculares, se descarta la presencia de un Parkinson, de arteriosclerosis en el cerebro, de estragos causados por el alcoholismo, tumores, depresión, reacciones adversas a medicamentos y otras sustancias problemas siquiátricos.
Se establece así mismo que no se trata simplemente de una falla de la memoria. Otros muchos síntomas se hacen necesarios para diagnosticar, finalmente, que sí se trata de un Alzheimer. A veces, el estudio toma meses y hasta años antes de confirmarlo.
Herencia.-
La predisposición genética no está descartada. Es más, se han observado miembros de una misma familia afectados por la enfermedad. Se establece de todos modos que la latencia, la posibilidad de desarrollar Alzheimer puede estar presente y manifestarse siempre y cuando concurran varias otras factores.
Algunos estudios han llegado a concluir que los que sufren del Síndrome de Down, o de leucemia pueden desarrollar un Alzheimer al pasar los 40 años de edad. La explicación que da origen a esta teoría es el hecho de que, en ambos casos, las personas sufren de graves carencias nutricionales, deficiencias en minerales y vitaminas, así como intolerancias y alergias alimenticias. Deducen igualmente que, al corregir las deficiencias, se aleja la posibilidad de que se manifiesta la enfermedad.
Virus.-
No es extraño asociar a los virus como una de las causas de la enfermedad. En efecto, muchos pacientes de Alzheimer dan señales de infecciones a repetición tales como picos de fiebre y niveles muy bajos de glóbulos blancos.
Algunos científicos han llegado a plantear la posibilidad de que se trataría de virus retro o de muy lento desarrollo. Esto tiene su punto de partida en el descubrimiento, realizado en los años de 1960, cuando se observó que algunos virus permanecían latentes en un organismo durante décadas y solo actuaban muchos años después de haberse dado la infección primaria.
Sí existe la posibilidad de que uno o más virus sea capaz de alterar la actividad de síntesis de las enzimas fundamentales del cerebro o de los mismos neurotransmisores.
Proteínas anormales.-
Existe una pequeña duda a este respecto: algunas anormalidades en las proteínas podrían ser una de las causas del Alzheimer. En efecto, complejos de proteínas así como enlaces de células envuelven e invaden tanto las arterias cerebrales como las terminaciones de nervios que se han degenerado.
Estas son características que se han observado al analizar el cerebro de personas con Alzheimer. Sin embargo, ningún científico ha podido asegurar que pueden ser causa o efecto de la enfermedad. De hecho, existe la posibilidad de que la anormalidad de las proteínas podría derivarse de genes anormales lo que confirmaría la influencia de la herencia.
Es así mismo posible que toxinas del medio ambiente den lugar a enzimas anormales o defectuosas, y éstas podrían dañar o alterar la síntesis de las proteínas. Estas, conocidas como enlaces neurofibrilares, son numerosas en la neuronas cerebrales que producen los neurotransmisores y la acetilcolina.
Neurotransmisores.-
Es bien sabido que los neurotransmisores son sustancias químicas naturales fabricadas por el cerebro a partir de aminoácidos. Estos son sustancias básicas de las proteínas que ingresan al organismo a través de la alimentación.
Los neurotransmisores son mensajeros químicos, presentes dentro del cerebro y a lo largo del sistema nervioso, que permiten la comunicación entre las neuronas.
Algunos de ellos tienen funciones específicas. Otros tienen múltiples funciones y, con frecuencia, su importancia se destaca cuando actúan en concordancia unos con otros.
No existen dudas de que los neurotransmisores juegan un papel importante en el Alzheimer. Investigaciones adelantadas en Gran Bretaña, y que datan de la década de los 70, comprobaron que existían una drástica reducción (90 por ciento) de una enzima clave en el cerebro de enfermos de Alzheimer. Enzima que el cerebro necesita para producir un neurotransmisor conocido como acetilcolina, fabricado a partir del aminoácido colina y la coenzima acetílica A. Esta última requiere de las vitaminas B1 y B5 para funcionar.
Investigaciones posteriores demostraron la mejoría de algunos síntomas cuando los pacientes recibían altas dosis de colina y/o lecitina. El hecho de que no todos los pacientes reaccionaron de manera positiva podría dar lugar a la hipótesis de que existen distintos tipos de Alzheimer.
Otros neurotransmisores pueden estar involucrados en la enfermedad tales como la norepinefrina y la serotonina cuyas carencias se han observado también en el cerebro de pacientes Así mismo, bajos niveles de glutamato en la médula espinal se relaciona con severa demencia senil.
Hasta el momento, no se ha logrado confirmar que toxinas del medio ambiente o carencia de nutrientes sean capaces de bloquear los neurotransmisores, su síntesis o quizá su actividad.
De todos modos, la compleja interacción entre los nutrientes, como las vitaminas y los minerales abre la posibilidad de un disbalance entre los neurotransmisores, de sus precursores o de las enzimas necesarias para su síntesis.
Deficiencias medioambientales.-
Con creciente frecuencia se culpabiliza al ambiente contaminado, a la calidad muy deficiente del aire, de las aguas y de los alimentos, por la aparición de un gran número de enfermedades
Es cierto que a contaminación química del medio ambiente desata e impulsa la aparición de algunas enfermedades. Y nadie puede impedirse de pensar que el mismo deterioro y la invasión de sustancias químicas no son parte esencial, causa primaria del Alzheimer.
Se ha comprobado, por ejemplo, que fumadores -que fuman más de un paquete diario de cigarrillos al día- son cuatro veces más propensos a enfermar de Alzheimer. Pero esto no significa que el tabaco sea causa de la enfermedad. Junto con tantos otros factores del medio ambiente, más la susceptibilidad genética, el tabaco puede convertirse en disparador más no causa única del mal.
Investigaciones adelantadas también en Gran Bretaña concluyen que el déficit de magnesio y de calcio, combinado con la presencia de metales pesados como el aluminio pueden estar a la base de un Alzheimer. Así mismo se recalca que personas sometidas a tratamientos largos con diuréticos -para reducir la hipertensión, por ejemplo- pierden a través del tracto urinario numerosos nutrientes como calcio, magnesio, zinc. Y esto los hace susceptibles a sufrir de poca aptitud para prevenir la intoxicación que pueden producir en el cerebro la acumulación de metales pesados.
No existen dudas hoy de que el aluminio es uno de los metales pesados más perjudiciales tanto para el hombre como para los animales (sus toxinas han sido registradas en la muerte masiva de peces). Sin embargo, aún faltan muchas investigaciones para confirmar, con plena certeza, que es causa del Alzheimer. Aunque sí se establece que, de manera indirecta, está involucrado en la enfermedad, motivo por el cual se recomienda evitar y, si posible eliminar en la vida cotidiana, todo elemento hecho con aluminio.
Alcohol.-
Es innegable el perjuicio que produce sobre el cerebro el abuso de las bebidas alcohólicas. Entre otras reacciones, el alcohol estimula la producción de sustancias químicas cerebrales (endorfinas) que actúan como anestésicos. Camuflan el dolor físico y causan depresión en los centros cerebrales responsables de la coordinación y del control del comportamiento. El alcohol igualmente irrita los intestinos y puede ser responsable de la mala absorción de nutrientes esenciales para el funcionamiento del cerebro.
Casi sin excepción, todos los químicos (neurotransmisores) utilizados por el cerebro son producidos a base de aminoácidos derivados de los alimentos, y su síntesis exige la coordinación de numerosas vitaminas, minerales y otros nutrientes.
Esto se hace aún más evidente cuando se observa que varios trastornos neurológicos son ocasionados directamente por la carencia de vitamina B1 (tiamina), carencia frecuente en los consumidores asiduos de alcohol. La misma tiamina es esencial para la síntesis de la acetilcolina (neurotransmisor relacionado con el Alzheimer) a partir del aminoácido colina.
La enfermedad de Alzheimer. La llaman la lenta epidemia. O la enfermedad silenciosa. Han llegado a denominarla como el funeral que nunca termina...
No importa cuál sea su denominación. Porque todos, en un momento cualquiera, la hemos oído nombrar. Y, en este siglo XXI, cuando las poblaciones de adultos mayores se han más que duplicado en el mundo, el Alzheimer se ha convertido en uno de los grandes males de la humanidad.
Con el agravante de que, aún habiéndose dedicado para su estudio, prevención y tratamiento, sumas ingentes y equipos completos de científicos, aún hoy se desconoce lo que produce la enfermedad. Sí existen tratamientos -más paliativos que curativos-, la ciencia sí ha avanzado. Pero aún hay tinieblas.
¿Qué papel juega la alimentación en la enfermedad? ¿Podría de pronto evitarse o prevenirse si se mantuviera durante toda la vida una dieta completa, rica en nutrientes, alejada de los químicos y aditivos?
Nadie realmente tiene una respuesta categórica.
He querido hoy registrar algunos de los consejos que dan los científicos. La próxima vez, vendrán los resultados de algunas investigaciones.
Comencemos entonces. Estos consejos son básicos.
1) Asegúrese que los niveles de glucosa -o azúcar- en la sangre son normales y se mantienen bajo control. El test para medir la tolerancia de la glucosa es importante para mantener la vigilancia. Si hay en su familia antecedentes de diabetes, estos controles deben ser periódicos y frecuentes. De todos modos, para todos nosotros, es imprescindible evitar el abuso en el consumo de azúcares, golosinas y carbohidratos refinados. Igual debe decirse para el consumo de alcohol.
2) Si usted sospecha que es intolerante o alérgico a ciertos alimentos, químicos, inhalantes u otros productos, solicite un control con un alergólogo. Si es el caso, acate el tratamiento que le formule.
3) En la medida de lo posible, evite y/o elimine todos los aditivos, colorantes artificiales, pesticidas, químicos tóxicos y fuentes de contaminación.
4) A menos que no sea absolutamente indispensable, evite tomar medicamentos que afectarán de manera negativa su flujo sanguíneo, la utilización o absorción de los aminoácidos, la función cerebral, la absorción de vitaminas y minerales o su metabolismo. Si no le es posible evitar esos medicamentos, solicítele al médico que le formule las vitaminas que requiera, o los suplementos de minerales y los nutrientes que le compensen el daño que puedan hacer los medicamentos.
5) Haga todo cuanto le sea posible para evitar las infecciones virales. Aún si, en último caso, esto signifique que tome dosis suficientes de vitamina C y compuestos de zinc.
6) Asegúrese que su cuerpo recibe los mejores nutrientes a través de la dieta que mantiene a diario. Controle que su sistema digestivo funciona a plenitud lo que le permite absorber los nutrientes. Si usted es mayor de 50 años, quizá le convenga tomar suplementos de ácido clorhídrico y vitaminas B más enzimas digestivas. Recuerde igualmente que algunas proteínas, como los huevos y el pescado ayudan a fortalecer sus funciones cerebrales.
7) Tome suplementos de colina y asegúrese de mantener en su organismos niveles adecuados de vitaminas B1 y B6. Este consejo es especialmente válido si es consumidor asiduo de alcohol o si su dieta incluye grandes cantidades de azúcares y carbohidratos refinados.
8) No permita que su organismo registra fallas de calcio, magnesio o vitamina D3, sobre todo si usted se ve expuesto al aluminio.
9) Precisamente, uno de los consejos más reiterados es que evite y/o elimine el aluminio de su entorno. Ni siquiera es conveniente que lo utilice en la cocina.
10) Utilice un buen filtro para el agua.
11) Tome muy pequeñas cantidades de alcohol y solo con las comidas.
12) Para mantener una excelente circulación sanguínea y controlar los niveles de azúcar y colesterol en la sangre, mantenga una rutina de ejercicios y procure aprovechar de los espacios al aire libre.
13) Tanto la vitamina E como la B ayudan al flujo sanguíneo. Asegúrese incluir en su dieta alimentos ricos en ambas.
14) Junto con los ejercicios de su rutina, acuda adonde un quiropráctico o fisioterapeuta para que le ajuste su estructura ósea y muscular. Luxaciones que pasan desapercibidas pueden afectar el flujo normal de la sangre a través de su cuero y en su cerebro.
Cuando cocinamos, tratamos de realzar el sabor de los alimentos mediante pimientas y otras especies. Sin imaginar que todas éstas tienen propiedades maravillosas. Porque todas -casi sin excepción- son aliadas de la buena salud.
Y esto no es descubrimiento nuevo. Civilizaciones tan antiguas como la griega y la egipcia, pueblos sabios como el de la India las utilizaron y aún las mantienen en sus cocinas. Porque, de manera intuitiva, o quizá fruto de la observación, se dieron cuenta de las propiedades benéficas, y no pocas veces curativas, de los alimentos y algunas sustancias. Tomemos algunas de éstos:
La canela.- Esta es una de las más antiguas especies, utilizadas desde hace centenares de años. Es unas muy buena fuente de manganeso, fibra, hierro y calcio. Investigaciones adelantadas indican que, con apenas media cuchara pequeña de canela al día, se logra un descenso en los niveles del colesterol malo (LDL). Tiene así mismo efecto contra la formación de coágulos sanguíneos lo que la convierte en aliada del corazón y de los infartos. Como si no fuera suficiente, distintos estudios muestran que la canela ayuda a nivelar las cifras de glucosa en la sangre, lo que la hace amiga de los diabéticos tipo II. Otros resultados de investigaciones la presentan como protectora contra las leucemias y la proliferación de células malignas. Media cuchara pequeña de canela mezclada con una cucharada de miel, tomadas antes del desayuno todos los días ayudarían a aliviar la artritis. Algunas estudios han llegado inclusive a indicar que con solo oler la canela se acrecientan las funciones cognitivas y la memoria...
Clavos.- Nos llegaron de las islas Maluku, conocidas como Molucas, pertenecientes a Indonesia. Vestigios del clavo fueron encontrados en cerámicas elaboradas en territorio sirios 1721 años A.C. Posteriormente, la misma especie fue altamente apreciada por los romanos.
Los clavos tienen un alto contenido en calcio, hierro, magnesio, fósforo, potasio, zinc, cobre, manganeso, selenio, así como vitaminas A, C, B y ácido folato. Su principal ingrediente, el eugenol, es útil para calmar procesos inflamatorios y contra la artritis. Son ampliamente utilizados en India y China, y algunos dentistas homeopáticos utilizan el aceite extraído de la misma especie para calmar dolores dentales. La medicina tradicional china los utiliza para fortalecer los riñones, y los agregan a preparaciones para tratar la impotencia y algunos trastornos vaginales. En otras culturas son vistos como útiles para evitar la eyaculación temprana. El aceite de clavos es igualmente utilizado para curar quemaduras e irritaciones de la piel así como para curar el acné. Atención: las mujeres gestantes deberían abstenerse de consumir grandes cantidades de clavos. Lo mismo debe decirse de las personas que sufren de úlceras, colitis y síndrome del colon irritable. En altas cantidades los clavos pueden afectar la función hepática. Así mismo, el abuso del aceite de clavos puede causar daños renales.
Cilantro.- desempeña doble papel: es hierba y también especie: tanto sus hojas frescas como las semillas son utilizadas. El cilantro fue cultivado por los persas hace más de tres mil años. Es rico en betacaroteno, vitamina C, calcio y fósforo. Algunos estudios indican que puede ser benéfico para reducir los niveles de colesterol y de glucosa en la sangre. Es entonces útil para tratar tanto la hipoglicemia como la diabetes. Contiene igualmente una sustancia que actúa como antibiótico lo que lo hace provechoso para tratar infecciones por salmonella y la gastroenteritis. Ocho otras sustancias, igualmente con poderes antibióticos fueron detectados en el cilantro fresco.
Comino.- También de la india nos proviene el comino como ingrediente para preparar alimentos. Es un remedio contra la indigestión, motivo por el cual podría ser incluido en la mayoría de los curry. Es una fuente excelente de hierro, por lo cual es recomendado para la hemoglobina, para fortalecer varios sistemas de producción de energía y metabolismo, y para el sistema inmunitario. El hierro es igualmente un factor coadyuvante para la síntesis de la serotonina a partir del triptófano. El comino es igualmente buena fuente de manganeso. Los hindúes no lo recomiendan durante el embarazo.
Hinojo.- Desde los tiempos antiguos ha crecido en los países mediterráneos y en el Oriente Medio. Aún hoy, y especialmente en Italia, sigue siendo un ingrediente muy importante en la dieta cotidiana. El bulbo del hinojo es una fuente excelente de fibra, vitamina C, potasio, manganeso, folato y molibdeno. Es igualmente una buena fuente de niacina, fósforo, calcio, magnesio, hierro y cobre. Contiene una combinación benéfica de fitonutrientes que son poderosos antioxidantes. Uno de estos fitonutrientes ha demostrado ser eficaz para reducir las inflamaciones y para prevenir el cáncer. En experimentos con animales, el aceite extraído del hinojo es útil para proteger el hígado contra las intoxicaciones causadas por químicos. El aporte alto de fibra en el bulbo protege contra el cáncer de colon y reducir los niveles de colesterol. De igual forma, los altos niveles de folato protegen contra la cisteína que puede dañar las arterias y es un riesgo alto para el infarto. También sus altos niveles de potasio contribuyen a reducir la tensión arterial alta. El hinojo contiene fitoestrógenos que protegen contra el cáncer de seno. Ayuda a la digestión y contra la formación de coágulos sanguíneos.
Linaza.- Tanto las semillas como el aceite que se extrae de las mismas son utilizados contra el estreñimiento, la colitis y la inflamación del tracto digestivo. También ayudan a reducir los niveles de grasas en la sangre y del colesterol malo (LDL), ambos asociados como riesgo para infartos. Esta acción la cumple porque la linaza es una fibra soluble. Ayuda a prevenir el cáncer de colon y de seno. Contribuye a mejorar el estado de ánimo, disminuye las alergias y es promotora de una piel saludable.
Hierbabuena.- Tradicional en la culinaria del Medio Oriente, esta es una hierba aromática excelente para tratar las afecciones estomacales. Rica en vitamina C, la hierbabuena puede ser consumida cruda en las ensaladas y/o cocinada. Se le utiliza en hojas frescas y secas. Una infusión de hierbabuena es calmante del colon irritable y ayuda a la digestión.
Regaliz.- Es un antibacterial. Se considera que puede tener propiedades contra el cáncer, ayuda a prevenir y tratar las úlceras y la diarrea. Puede tener efectos diuréticos. Estas cualidades se encuentran en el regaliz auténtico y no en la sustancia que es elaborada con anís. Cuidado: un exceso de regaliz puede elevar la tensión arterial. No debería ser consumido por mujeres en gestación.
Cúrcuma.- Es una de las más importantes especies con cualidades medicinales. Su ingrediente principal, la curcumina, que le da a la cúrcuma su intenso color, es un antiinflamatorio y es poderoso como la cortisona. Ayuda a aliviar los síntomas de la artritis reumatoidea. Ayuda a reducir los niveles de colesterol y la formación de coágulos sanguíneos, protege el hígado así como el estómago contra la acidez, reduce los niveles de glucosa en la sangre de los diabéticos y tiene poderosas cualidades contra el cáncer.
Si bien los alimentos no operan milagros, muchos de ellos poseen cualidades que los convierten en cómplices de la salud y la longevidad, en protectores contra las enfermedades.
En una oportunidad, hace ya varias semanas, hablamos de un número grande de esos alimentos. Hoy vamos a mencionar otro grupo que incluye no solo verduras y frutas sino, además, leguminosas condimentos, hierbas aromáticas, semillas.
Comencemos.
Alfalfa.- Clasificada como verdura, poseedora de grandes cualidades. Rica en vitaminas y otros nutrientes, entre los cuales las vitaminas A, B1, B6, C, E y K, ácido fólico, calcio, potasio, fósforo, magnesio y zinc. Ayuda a reducir los niveles del colesterol, a prevenir la formación de coágulos y la anemia. En Sudáfrica, es utilizada para prevenir y tratar la dependencia de la insulina en los enfermos de diabetes tipo 1. Es igualmente un laxante natural y, porque es rica en fitoestrógenos, ayuda a proteger contra el cáncer de seno.Los chinos utilizan las raíces de la alfalfa para reducir la fiebre, tratar la hepatitis, los cálculos renales y la ceguera nocturna.
Aloe vera.- Durante varios siglos, fue utilizada por los árabes del desierto como protectora solar. Con la gelatina que se extrae del interior de las hojas, ayuda a aliviar las quemaduras causadas por la radioterapia. Puede aliviar la indigestión estomacal y las úlceras.
Semillas de anís.- Contiene fitoestrógenos y, en consecuencia, ayuda a prevenir el cáncer de seno. Consideradas como el producto de una planta medicinal, es utilizada para curar las alteraciones del apetito ocasionada por estados de tensión nerviosa, las migrañas y vértigos, el reumatismo, resfriados, asma bronquial, dolores de estómago y digestión lenta.
Espárragos.- Por sus propiedades diuréticas, fueron utilizados en tiempos antiguos como medicamento para tratar problemas renales. Aún hoy se les atribuye igual cualidad: ayudan a curar los cálculos renales y de vejiga e infecciones urinarias. Fueron cultivados por romanos, griegos y egipcios. Es una excelente fuente de fibra, vitaminas B y C, ácido fólico, calcio, hierro, magnesio, fósforo, potasio, zinc, manganeso y selenio. Aportan igualmente glutaton que reduce los riesgos de cáncer. La medicina china los utiliza para combatir los parásitos intestinales. Por su contenido alto en purinas, puede agravar la gota.
Cebada.- Medicina tradicional en el Medio Oriente para tratar las afecciones cardiacas. Ofrece un alto contenido en antioxidantes, fibra, calcio, potasio, hierro y magnesio. Es igualmente rica de una enzima que hace más lento el envejecimiento. La cebada es renombrada para tratar un amplia gama de enfermedades y trastornos tales como los niveles altos de colesterol, afecciones cardíacas, cáncer, diabetes e hipertensión. El agua en la que se ponen a hervir sirve para tratar problemas en el tracto urinario y para calmar trastornos del colon.
Leguminosas.- Entre las cuales los distintos tipos de fríjoles, las lentejas, los granos de soya, los garbanzos. Todas las leguminosas son muy ricas en fibra. Constituyen un poderoso tratamiento contra el colesterol alto y son un excelente alimento para los diabéticos porque ayudan a nivelar las cifras de la glucosa en la sangre. Las poblaciones que suelen consumir con mucha frecuencia las leguminosas presentan tasas inferiores de cáncer. Cuando se ponen a germinar, consumir las ramillas es excelente: contienen de manera natural L-dopa, sustancia que se convierte en el cerebro en un neurotransmisor, la dopamina. Las leguminosas pueden ser causa de flatulencia.
Remolachas.- No cesan de resaltarse las cualidades de esta verdura. Son excelente fuente de fibras y carbohidratos, vitaminas B y C, ácido fólico, calcio, hierro, magnesio, fósforo, potasio, selenio, zinc y ácidos sílicos. Son muy buena fuente de boro, elemento que juega un papel importante en la producción de las hormonas sexuales, motivo por el cual algunos le atribuyen la cualidad de ser un afrodisiaco. Las remolachas son protectoras del corazón: junto con el ácido fólico y las vitaminas B 2 y 6, uno de sus ingredientes, la betaína lleva a la reducción de la homocisteína culpable de los infartos cardíacos y de daños vasculares. Puede así mismo proteger el hígado contra los daños que puede causarle el alcohol El nitrato que contiene, fuente del óxido nítrico, contribuye al envío de señales a los músculos. Las mismas remolachas son altamente recomendadas para aliviar el estreñimiento y para prevenir y tratar la obesidad.
Papaya.- Contiene papaína, sustancia que ayuda a la digestión de las proteínas. Ayuda a digerir igualmente el gluten. En India y Sri Lanka es ampliamente utilizada como anticonceptivo porque interfiere en la actividad de la progesterona, hormona esencial para la permanencia del embarazo. Esta es una de las razones por las cuales no es recomendada para las mujeres en gestación.