lunes, 21 de abril de 2014

Dolores menstruales y dieta



Como es de suponer, el tema interesa a las mujeres aunque no únicamente a ellas. Porque los hombres también se ven enfrentados a situaciones complejas, desconcertantes, cuando sus mujeres, amigas, novias, compañeras se encuentran con la menstruación y sufren del Síndrome Premenstrual (SPM). Y ellos no saben cómo ayudarlas ni qué hacer para aliviarlas. Porque los dolores son a veces tan fuertes que ni siquiera soportan que las consientan!

Cuando no existen causas físicas que provoquen los dolores, evitarlos o impedir que se presenten no es asunto fácil. Toda mujer, claro está, podría sufrir del SPM, sin embargo un número de ellas se ven beneficiadas por menstruaciones tranquilas, sin problemas ni dolores, puntuales y por tiempos limitados.

Caso bien distinto les sucede a las restantes. En un alto porcentaje, las causas del dolor no son específicas ni determinadas, y ellas pueden vivir muchos años obsesionadas y temerosas de la llegada de la fecha, sin encontrar ni solución ni cura. De allí se deduce que pasan momentos muy difíciles. Con dolores y malestares durante los días previos a la menstruación, en los días del sangrado y en los días posteriores. Con el dolor, que suele ser de gran intensidad, se pueden presentar náuseas y vómito, dolor de cabeza y espalda, calambres y rigidez muscular. Más otras manifestaciones como alteraciones en el estado de ánimo, ansiedad y depresión, irritabilidad y llanto. Hasta el desempeño laboral o académico puede afectarse.

Existen medicamentos que ayudan a mitigar el dolor y apaciguar los malestares. Existen igualmente consejos de abuelas que proporcionan alivios momentáneos. Pero lo que han venido confirmando las investigaciones es que la alimentación juega un papel importante con beneficios que pueden ser más duraderos que un alivio temporal. Se podría lograr una remisión a largo plazo si se asumen nuevos hábitos en la dieta, en los que se incluyan alimentos específicos, ricos en minerales y otras sustancias, que incluyan grasas y carbohidratos, dulces y chocolate.

Claro está que el beneficio puede no ser para todas las mujeres. Algunas pueden encontrar alivio más no remisión del SPM. Pero vale la pena ensayar. Como se dice, "no se pierde nada".

Empecemos entonces con el calcio. Se ha establecido que un vaso adicional de leche descremada al día o una taza de repollo rizado podría ayudar a curar y prevenir los cambios de ánimo y el dolor físico durante los días previos y en el curso de la menstruación. El gran protagonista de tal beneficio es el calcio. En el curso de las investigaciones, se recalcaron los cambios positivos en el estado de ánimo y la disminución del dolor. Pero no hubo variaciones en los malestares adicionales como los calambres y la rigidez muscular o los dolores de cabeza y espalda. Estos siguieron presentándose.

Alimentos ricos en calcio, además de la leche y la col rizada, son, entre otros: quesos sobre todo ricotta, parmesano y gruyere, salmón y sardinas enlatados con sus espinas, yogur sin grasa, higos secos.

Otras investigaciones se interesaron no solo en el SPM sino en la abundancia del flujo menstrual. Con la conclusión de que el sangrado abundante podría deberse a la falta de manganeso. Un flujo abundante causa siempre deficiencias en las mujeres: las puede conducir a una anemia por la pérdida de hierro, cobre, zinc y manganeso.

Para suplir la falta de este último mineral, se aconseja entonces comer frutas (la piña es especialmente rica en manganeso), verduras y cereales integrales, nueces y semillas. El té ofrece un alto contenido en manganeso.

Colesterol y grasas aseguran la función reproductiva y la misma menstruación. Dietas muy pobres o totalmente carentes de grasas llevan a desórdenes serios en la reproducción y el sangrado. Esas mismas dietas pueden conducir también a la esterilidad y a la vez abonar el terreno para una futura osteoporosis.

La explicación es básica: la hormona femenina o estrógeno, que es la que regula la menstruación, se deriva en gran parte de la grasa y del colesterol. Este caso es el único en donde se puede hablar de un cierto beneficio dado por el colesterol malo o LDL: a partir de éste se sintetiza la hormona. Porque ha de saberse que los estrógenos no son producidos únicamente por los ovarios. Los tejidos adiposos colaboran en gran medida en la producción. 

Llegamos ahora a los carbohidratos y su papel en el SPM y en la misma menstruación.  De manera intuitiva, muchas mujeres que sufren del Síndrome acuden a los dulces y chocolates cuando se les acerca la fecha de la menstruación. Así mismo en su dieta abundan carbohidratos como papa, pan, pasta, avena o arroz. 

Algunos investigadores han concluido que los carbohidratos podrían ser un medio para prevenir los síntomas del SPM. En los estudios, se observó de manera especial que los cambios principales se presentaron en relación con los estados de ánimo. Después de consumirlos, parecían haberse desvanecido la irritabilidad y el mal humor lo mismo que la confusión y la fatiga. Y esto los llevó a concluir que las mujeres deben escuchar sus antojos cuando éstos hablan del consumo de carbohidratos.

Pero los estudios fueron más allá: médicos británicos diseñaron una dieta para mujeres con SPM en la que las invitaron a consumir un carbohidrato -pequeña porción- cada tres horas. O, si les era más cómodo, a que hicieran seis comidas al día, cada una de éstas incluyendo el carbohidrato. 

La explicación dada por los británicos tiene que ver con los niveles de azúcar en la sangre. Explicaron que, cuando pasa mucho tiempo entre una comida y otra, se producen ascensos y descensos en el nivel de azúcar y se libera adrenalina. Esta impide utilizar plenamente una segunda hormona femenina, la progesterona. El consumo de carbohidratos, que se convierten en azúcares, ayuda a mantener niveles estables de la glucosa e impiden la acción de la adrenalina.

Un último punto que relaciona el SPM con la dieta es el consumo de cafeína. Incluida esta en el café, té, chocolate y bebidas gaseosas. El consejo dicta que quien sufre del Síndrome con manifestaciones agudas debería suspender, durante por lo menos dos meses, el consumo de toda bebida que contenga la sustancia. 

En efecto, la cafeína podría estar implicada en la aparición del Síndrome y, a mayor consumo, más compromiso y perjuicio. 

Para numerosas mujeres, esta podría ser una solución de inmenso alivio. Lo comprobarán al cabo de los dos meses. 

A cambio del café o del té, si cree que le hacen daño, podría acudir a una vieja receta -de abuela-: cuando sienta mucho dolor y que pueda hacerlo sin que la náusea se lo impida, tome una taza de aromática bien caliente en la que, junto con la hierba de su preferencia, haya puesto a hervir un bastón pequeño de canela. Decían las abuelas que los dolores y demás malestares provenían de "un frío n el estómago" y nada mejor para calentarlo que la canela!

viernes, 18 de abril de 2014

Y los cálculos renales



En alguna oportunidad, un amigo comentaba que solo quien hubiera sufrido de cálculos renales podía calibrar lo que significaba el dolor de un parto. Porque ambos dolores, el de los cálculos renales y el del alumbramiento, se equiparan en intensidad. Y este amigo, consuetudinario formador de piedras en sus riñones, parecía hablar con la certeza de quien ha sufrido varias veces la dolorosa experiencia.

Lo cual puede ser cierto.

Cálculos en la vesícula biliar y cálculos en los riñones: algunas similitudes, bastantes diferencias. Ambos cursan silenciosos, sin dar síntomas hasta convertirse en un a alarma llena de dolor y de urgencia. Ambos comienzan con el tamaño de un grano de arena. Ambos tienen componentes hereditarios. Pero mientras los primeros provienen de la saturación de la bilis dada por el colesterol, los segundos son el resultado de la acumulación de calcio y oxalatos en la orina. Mientras los primeros se presentan más en las mujeres, los segundos prefieren a los hombres. Y mientras los primeros exigen la extracción de la vesícula, los segundos permiten la conservación del riñón. A menos que, en casos extremos, hayan invadido tantísimo el tejido renal que lo hayan deteriorado, llevando entonces a soluciones más radicales.

Los cálculos suelen formarse en el interior de los riñones pero, por distintas razones, pueden movilizarse hasta el uréter o la uretra y bloquear la salida de la orina. Mientras se encuentran quietos, sedentarios en su rincón, no se manifiestan ni crean problemas. Es más, en muchas ocasiones se evacúan solos sin la intervención de un médico. Pero ¡ay de lo que ocurre cuando comienzan a deambular! Y que llegan a obstruir el paso de la orina. Los síntomas no solo incluyen un dolor muy intenso sino que éste va acompañado de náuseas y vómito, fiebre y escalofrío, sangre en la orina, irritación de la vejiga e hinchazón abdominal. Por supuesto, es cuando la persona debe acudir de urgencia a un centro hospitalario.

Existen dos alternativas para el tratamiento, designadas según el criterio del urólogo y las circunstancias y características de los cálculos: la cirugía y la litotricia. Esta última consiste en enviar rayos -ultrasonido- al riñón para pulverizar los cálculos. Es un procedimiento ambulatorio, con anestesia local, y la persona recupera al día siguiente su actividad cotidiana.

Cómo y por qué se forman los cálculos es otro tema. Cualquier persona adulta puede sufrirlos sin embargo existen predisposiciones y factores de riesgo. Entre éstos, se citan:

- Hombres de 40 años y más. Ellos son tres veces más propensos que las mujeres a sufrir de cálculos renales.
- Enfermos de gota, con altos niveles de ácido úrico o con sobreabsorción de calcio. Esto se detecta mediante análisis de la sangre y la orina.
- Antecedentes familiares.
- Consumidores de alcohol.
- Enfermos que han guardado la cama durante mucho tiempo.

Sin embargo, el factor más importante es la misma composición de la orina. El exceso en ésta de calcio y de oxalatos crea un terreno propicio para la aparición de las piedras. Es en este terreno en el que interviene la alimentación. En efecto, existen alimentos ricos tanto en calcio como en oxalatos, sustancias éstas que se disuelven en la orina y pasan por los riñones. Cuando la orina se encuentra demasiado saturada, los oxalatos de calcio se separan para formar masas pequeñas que, con el tiempo, se endurecen y se convierten en cálculos. Los oxalatos de calcio, o cristales, son culpables del 80 por ciento de los cálculos que se detectan en el mundo occidental.

Existe una medida de prevención altamente recomendada y es el consumo abundante de líquidos, sobre todo de agua. Se habla de nuevo en la necesidad de tomar dos litros diarios de agua. Pero, para los formadores de calcio, la medida debería duplicarse: dos vasos de agua u otro líquido similar cada dos horas. Los líquidos parecen disolver los cristales e impedir que se convierten en piedras.

Señalemos ahora a los principales culpables relacionados con la dieta.

- La proteína animal. En especial, la carne roja aunque también influyen el pollo y los productos de mar. El consumo alto de proteína animal triplica los riesgos. Procure no comer carne todos los días y cuando lo haga, no se exceda de 180 gramos diarios. La proteína animal eleva en la orina el nivel de las materias primas de los cálculos: calcio, oxalatos y ácido úrico.

- El alcohol, cuyo consumo debe limitarse. Se ha confirmado que las bebidas alcohólicas tienden a elevar los niveles de ácido úrico y calcio en la orina. La cerveza, en especial la de barril, contiene oxalatos.

- Refrescos y otras bebidas muy dulces, y jugos de frutas cítricas. Ambos tienen contenido alto en oxalatos.

- El exceso de sal. En este sentido, debe tenerse cuidado con los enlatados, jamones, salchichas y otras carnes similares, alimentos preparados que se venden frescos o congelados, productos de paquete como papas fritas.

- Cacao y chocolate caliente, bebidas muy altas en oxalatos.

Existe el temor de que los suplementos de vitaminas y minerales pueden predisponer a la formación de cálculos renales, de manera especial en las personas que les son propensas. En consecuencia, si sufre o tiene riesgo de sufrir de cálculos, solicite la opinión del médico antes de tomar vitamina C, Calcio y vitamina D.

No olvidemos mencionar las verduras y frutas que pueden participar en la formación de las piedras en los riñones. Contradictoriamente, los oxalatos citados como las sustancias benéficas por excelencia, son los malvados componentes de verduras y frutas cuando se habla del riesgo de los cálculos. 

Aquí va la lista de los principales culpables, cuyo consumo debe ser limitado o evitado por las personas en riesgo:

- Verduras: Acelgas, endibias, espárragos, espinacas, habichuelas o judías verdes, perejil, remolacha, hojas de remolacha, tomates, verdolaga. Acelgas y remolacha son las que más contienen oxalatos.

- Frutas: Arándanos, ciruelas, fresas, grosellas, higos, piel de limón, moras, naranjas y uvas.

Se incluyen, adicionalmente, las almendras, las semillas de amapola, la papa dulce, batata o boniato, y la pimienta.

miércoles, 16 de abril de 2014

Bilis y cálculos



Su vesícula biliar le agradecerá si se desayuna todos los días. Si no ayuna ni pasa más de catorce horas sin probar bocado. Si no se precipita en una dieta draconiana para adelgazar cinco kilos en una semana... Y si evita los alimentos pobres en fibras y ricos en azúcares.

Sí, su vesícula se lo agradecerá porque entonces tendrá muchos menos riesgos de llenarse de cálculos. Porque las tres situaciones arriba descritas son ideales para la formación de esas piedras, que pueden ser semejantes a un grano de arena o tan grandes, y quizás más que una nuez de nogal entera. Piedritas capaces de pasar desapercibidas durante muchos años pero que, de pronto, en cualquier momento y sin preaviso, pueden atascarse y conducirlo, de urgencia, a un quirófano.

Así son los cálculos biliares. Silenciosos pero rencorosos: no le perdonan al mundo occidental sus hábitos alimenticios, tampoco les perdonan a los obesos su exceso de kilos, ni a quienes se explayan a comer carnes grasosas mientras se olvidan que existen las verduras y el aceite de oliva.

A pesar de que trabaja en permanencia, la vesícula biliar rara vez se manifiesta. Es más, usualmente nos olvidamos que existe y no la recordamos ni siquiera para agradecerle que, gracias a ella, digerimos lo que comemos. En efecto, esa pequeña bolsa, ubicada debajo del hígado, se mantiene llena de bilis que expulsa hacia el hígado y el intestino delgado para ayudar a la digestión. En circunstancias determinadas, la bilis se satura de colesterol y se cristaliza dando lugar a la formación de pequeñas bolas, tan duras como piedras. Los cálculos.

En un alto porcentaje, esos cálculos pasan inadvertidos y no causan daño. Esto ocurre mientras las piedritas se mantienen quieta en el interior de la vesícula. Sin embargo, esto no siempre sucede: una de las bolitas puede decidir movilizarse y querer escapar cuando la vesícula se contrae para expulsar la bilis. Si la piedrita es pequeña, puede pasar sin problema. Pero si es grande -puede llegar a tener dos centímetros y medio de diámetro!- puede atascarse en el orificio destinado a la salida de la bilis. Es cuando se produce el dolor. Un dolor tan intenso, de pocos minutos y hasta más de una hora, acompañado de náuseas y de vómito. A ese momento, la vesícula puede inflamarse y es cuando se presenta la emergencia. El cálculo y la vesícula habrán de extraerse.

Los cálculos biliares no suelen presentarse en personas jóvenes. Llegan con la edad y afectan más a las mujeres que a los hombres. Suelen ser un mal de familia. En ese sentido, existe una propensión genética a sufrirlos. Pero no caben dudas de que la alimentación es un factor clave tanto para la prevención como para su aparición.

Este es el punto principal: fibras, hortalizas, leguminosas, aceite de oliva. Una alimentación rica en fibras ayuda a prevenir los cálculos biliares. Diversos estudios adelantados en varios países concluyen que los vegetarianos tienen menos probabilidades de sufrir de cálculos biliares que las personas que comen carne. Además de las hortalizas, se citan otros alimentos protectores entre los cuales están incluidas las nueces, fríjoles y lentejas, arvejas o guisantes, soya, habas y naranjas. Estos alimentos no solo previenen la formación de las piedras sino que protegen contra los ataques biliares.

Con las leguminosas y las mismas hortalizas hablamos de proteínas vegetales. Quizá son ellas las que proporcionan el beneficio mediante la reducción de la saturación del colesterol en la bilis. 

El riesgo en cambio se acrecienta cuando la dieta es rica en azúcares, de manera especial los de rápida absorción. El azúcar blanco como tal, las harinas y cereales refinados aumentan el contenido de colesterol en la bilis y ésta, saturada, lleva a la formación de cálculos.

El café es otro de los productos que se recomienda evitar por cuanto, consumido sin azúcar y sin leche, con o sin cafeína, estimula las contracciones de la vesícula y con ello puede provocar los ataques biliares. Y no se necesitan grandes cantidades: media taza de café, con o sin cafeína, basta para estimular las contracciones vesiculares.

En cambio una copa de alcohol, sea éste vino, whisky o cerveza podría reducir la incidencia de cálculos. Una mayor cantidad no demostró ser eficiente ni ofrecer una protección adicional.

Y llegamos al punto de los kilos de más y de menos. Ambos extremos perjudican cuando de cálculos biliares hablamos. Citemos a las mujeres ya que se presentan con mayor incidencia en ellas que en los hombres. Para ellas, un exceso de peso representa un riesgo sobre todo cuando son mujeres de edad madura. En un estudio adelantado en la universidad de Harvard se observó que mujeres obesas presentaron una propensión seis veces mayor a sufrir de cálculos biliares que las mujeres de peso normal. Con sobrepeso de tan solo cinco kilos, la propensión se duplicó.La propensión aumenta cuando el nivel de triglicéridos es alto y bajo el nivel del colesterol bueno (HDL).

Frente a ello, se encuentran las personas que pierden varios kilos en muy poco tiempo. Se cita de manera especial el caso de personas que adoptan una dieta baja en calorías y completamente exenta de cualquier grasa. El 50 por ciento de las personas sometidas a esas dietas pueden desarrollar cálculos biliares. Cuando mayor sea el peso perdido y mayor la rapidez para perderlo, mayor es el peligro. El riesgo no desaparece cuando vuelven a comer normalmente.

Para evitarlo, la primera recomendación es la de agregar un poco de grasa a la dieta. Con dos cucharas pequeñas de aceite de oliva al día se obtiene una protección contra los cálculos biliares. Esa cantidad mínima estimula la vesícula a que se contraiga y expulse la bilis por lo menos una vez al día, evitando que ésta se acumule y lleve a la formación de los cálculos.

En adelante, pensemos un poco más en la vesícula biliar. También ella requiere de nuestra atención. Recordemos que, ante el descuido y el olvido, puede ser rencorosa. Por ello, si la queremos mantener contenta, démosle fibras con muchas verduras, frutas, leguminosas y cereales integrales. Y de vez en cuando, un tilín de alcohol y muy poca grasa animal.

lunes, 14 de abril de 2014

Alimentos vs. enfermedades (y 3)



Llenaríamos libros hasta conformar una enciclopedia si nos pusiéramos a citar todos los alimentos a nuestra disposición, sus ventajas y bondades.

Acá, con esta tercera entrega, completamos los que pensamos son los de más habitual consumo. Aún así, quedan muchos omisos. Intentaremos llenar los vacíos en oportunidades futuras.


Papa. Existen numerosas variedades de papas alimento rico en almidón que, consumido junto con una proteína vegetal (leguminosa) permite elevar el valor nutricional de ésta para llegar a ser considerada como proteína casi tan completa como la carne. La papa blanca es rica en potasio por lo que ayuda a prevenir la hipertensión arterial y los accidentes cerebrovasculares. Tiene ligera actividad estrogénica. Es un alimento recomendado para personas que quieren reducir de peso por cuanto no aporta grandes cantidades de calorías y, considerada como azúcar de lenta absorción, garantiza una sensación de llenura durante varias horas. Por supuesto, se habla de la papa cocinada o asada al horno. Frita tiene cinco veces más calorías que asada. Se recomienda comerla con la cáscara que es la que aporta la mayor cantidad de vitamina C.


Perejil. Verdura de apariencia humilde pero altamente benéfica. Debido a su alto concentrado en antioxidantes puede ayudar a prevenir el cáncer. Tiene actividad diurética.


Pescado o aceite de pescado. Interviene en el proceso de la enfermedad cardíaca. Dos porciones a la semana ayudan a prevenir la muerte súbita por infarto. Se ha demostrado que una onza diaria disminuye el riesgo de accidentes cardíacos en un 50 por ciento. El aceite de pescado puede aliviar los síntomas de la artritis reumatoidea, la osteoartritis, y posiblemente la esclerosis múltiple. Ayuda igualmente a aliviar el asma, la psoriasis, la hipertensión arterial y la colitis ulcerativa. Eleva el colesterol bueno y disminuye radicalmente los triglicéridos. Algunos pescados son ricos en antioxidantes como el selenio y la coenzima Q 10. Los pescados grasos ofrecen la mayor protección para el corazón, el cerebro y en la prevención del cáncer. Quienes sufren de cálculos renales deben cuidar de las sardinas, ricas en oxalatos y por consiguiente posibles causantes de problemas renales.


Pimiento. Rico en vitamina C antioxidante. Es un excelente alimento para combatir la gripa, el asma, la bronquitis, las infecciones cataratas. Puede ayudar para prevenir las cataratas y la degeneración macular, la angina, la aterosclerosis y el cáncer. Consumido asado y sin la cáscara es más fácilmente digerido por quienes sufren de colon irritable u otros problemas digestivos.


Piña. Tanto la fruta como su principal ingrediente, una enzima antibacteriana denominada bromelaína, son antiinflamatorias. La piña ayuda a la digestión, disuelve los coágulos sanguíneos, y, debido a su alto contenido en manganeso, es buena para prevenir la osteoporosis y las fracturas óseas. También es antibacteriana y antiviral, y ligeramente estrogénica. 


Repollo. En la Roma antigua era considerado como remedio contra el cáncer. De hecho, las investigaciones han confirmado que posee un gran número de compuestos anticancerosos y antioxidantes. Acelera el metabolismo del estrógeno y se cree que podría bloquear el cáncer del seno y suprimir el crecimiento de los pólipos precursores del cáncer de colon. Estudios adelantados en grupos masculinos permitieron comprobar una reducción de un 66 por ciento en la posibilidad de contraer cáncer de colon consumiendo repollo más de una vez a la semana. Tan solo dos cucharadas diarias de repollo cocinado fueron suficientes para proteger contra el cáncer gástrico. Tiene poderes antibacteriales y antivirales. En jugo contribuye a la cicatrización de heridas. Puede producir flatulencia. Algunas de sus propiedades se eliminan con la cocción.


Sandía. Contiene 40 por ciento más de licopeno (carotinoide de color rojo) que el tomate crudo. Es igualmente rica en glutatión, ambos compuestos antioxidantes con posibles posibilidades anticancerosas. Cumple una ligera actividad anticoagulante y antibacteriana. Cabe aquí anotar que, siendo una de las frutas más jugosas, las mejores sandías o patillas crecen en los terrenos más desérticos y en climas muy caliente.


Té. Debido principalmente a sus catequinas, el té posee propiedades anticoagulantes, antibióticas, antiulcerativas y antidiarréicas. Por su contenido en cafeína, es diurético y analgésico, aunque puede, por demás, acelerar la ansiedad y el insomnio así como los síntomas del síndrome premenstrual. Sin cafeína, es sedativo. También protege las arterias y previene la formación de caries. En los últimos años ha cobrado resonancia el té verde como protector de las arterias, versión sin embargo que no se ha comprobado científicamente.


Tomate. Fuente importante de licopeno es un antioxidante y agente anticanceroso que interfiere en la reacción en cadena de los radicales libres. Está asociado en la prevención de varios cánceres entre los cuales el del páncreas, cuello uterino y próstata. No pierde sus cualidades cuando se consume crudo o cocinado. Puede igualmente consumirse en concentrado sin que se alteren sus beneficios.


Toronja. La pulpa contiene pectina que reduce el colesterol en la sangre y revierte la obstrucción de las arterias por ateratomas. Brinda protección importante contra los cánceres gástrico y pancreático. El jugo es antiviral. Al igual que los demás cítricos, es muy rica en vitamina C. 


Trigo. El trigo integral es rico en fibra mientras que el salvado de trigo es altamente recomendado en la lucha contra el estreñimiento. Ésta es igualmente un potente anticanceroso y puede suprimir los pólipos precursores del cáncer de colon. Al reducir los depósitos de estrógenos, podría ayudar a prevenir el cáncer de seno en las mujeres. Uno de sus inconvenientes es que puede producir numerosas alergias e intolerancias así como artritis reumatoidea, síndrome del colon irritable y enfermedades neurológicas. El trigo debe ser eliminado en casos de intolerancia al gluten y enfermedad celiaca.


Uvas. Son abundantes en antioxidantes. Las uvas rojas son ricas en quercetina, son antibacterianas y antivirales. El aceite de las semillas de las uvas eleva los niveles del colesterol bueno (HDL).


Vino. Una o dos copas al día benefician el sistema cardiovascular. Tanto el vino rojo (tinto) como el blanco elevan el colesterol bueno. En particular el rojo previene la enfermedad cardíaca, la formación de coágulos y los accidentes cerebrovasculares. El hollejo de las uvas que se utiliza en la fabricación del vino rojo, no del blanco, contiene agentes que adelgazan la sangre. El vino eleva los niveles de estrógeno y frena la formación de cálculos biliares. En algunas persona causa migraña y/o irritación del colon.


Yogur. Con excelentes propiedades antibacteriales y anticancerosas, el yogur es conocido desde la antigüedad. Una o dos tazas al día refuerzan la función inmunitaria y estimulan la producción del interferón gamma. También fortalece la acción de las células asesinas naturales que atacan los virus y tumores. Ayuda a prevenir y curar la diarrea y es recomendado en caso de tratamientos con antibióticos ya que ayuda a proteger el revestimiento interno de los intestinos. En las mujeres, una taza diaria de yogur con lactobacilina previene la vaginitis o infección por levaduras. Ayuda a combatir enfermedades de los huesos como la osteoporosis. El yogur con cultivos vivos no produce intolerancias.


Zanahoria. Fuente maravillosa de betacaroteno poderoso antioxidante, con amplia gama de facultades para combatir el cáncer, proteger las arterias, fortalecer el sistema inmunitario y combatir las infecciones. Un estudio adelantado en mujeres comprobó que una zanahoria diaria ayudó a reducir en un 68 por ciento la incidencia de accidentes cerebrovasculares. En dosis altas como las contenidas en las zanahorias, el betacaroteno reduce sustancialmente el riesgo de contraer enfermedades degenerativas en los ojos como cataratas y degeneración macular. El alto contenido de fibra soluble disminuye el colesterol en la sangre o lo regulariza. La cocción no destruye el betacaroteno. Una ligera cocción ayuda, por el contrario, a una mejor asimilación de las zanahorias.

viernes, 11 de abril de 2014

Hemorroides: necias y dolorosas



Son intrusas y vergonzantes, además de necias y dolorosas. Se presentan cuando uno menos las espera y, aún más grave, son capaces de alterar la vida cotidiana de cualquiera que las sufre. Para colmo, no son fáciles de curar y más de una vez conducen a la sala de cirugía. 

Qué son y cómo aparecen. Para explicarlo de manera simple, las hemorroides son las venas ubicadas en el recto que se inflaman y se hacen bultos. Hagamos de cuenta que son semejantes a las várices. Aparecen como consecuencia de esfuerzos repetidos bien sea para defecar o para cargar bultos y objetos pesados, esfuerzos que inciden en las venas rectales. Son bastante frecuentes en mujeres embarazadas, suelen aparecen durante los últimos meses de la gestación y se acentúan durante el acto del alumbramiento. Un esfuerzo que, como sabemos, es bastante arduo.

Quizá acompañan el embarazo porque es una época durante la cual las mujeres sufren de estreñimiento. Este es la primera causa de la formación de hemorroides. La dificultad para evacuar y el esfuerzo que se debe hacer así como la poca fluidez del bolo fecal.

Con frecuencia se asegura que las hemorroides pueden corregirse y hasta desvanecerse No es fácil lograrlo pero quizá con un cambio radical en la dieta y mucha suerte una persona puede llegar a liberarse de tan intolerables intrusas. Intolerables porque el nivel muy alto de dolor que provocan en los momentos en que se presentan los ataques. Dolores que se calman mediante la aplicación de ungüentos y cremas especiales sin por lo tanto aplacarse de manera definitiva. Con la casi certeza de que volverán a manifestarse.

Varias son las causas más frecuentes para la aparición de las hemorroides. Entre éstas se citan:

- Levantar con frecuencia cargas pesadas
- El embarazo
- Estar demasiado tiempo de pie o sentado
- Escasa ingestión de líquidos
- Dietas pobres en fibras
- Uso indiscriminado y frecuente de laxantes y/o edemas.

Talvez el poco contenido de fibras en la dieta cotidiana es el principal culpable de las hemorroides. Una falla que lleva al estreñimiento y que obliga a desplegar esfuerzos para evacuar. El aumento de la presión que acompaña esos esfuerzos hace que las venas de la zona anal se inflamen, se dilatan y se conviertan en hemorroides.

Los síntomas iniciales pueden pasar desapercibidos. Sin embargo, a medida que pasan los días, comienza a presentarse la sensación de bulto en el recto, con frecuencia la persona siente que no ha evacuado completamente y tiene la falsa e incómoda impresión de que aún no ha terminado. Luego se presenta el dolor muy localizado, un dolor que se acrecienta cuando se toman laxantes o se excede en el consumo de fibras lo que produce diarrea. Cuando el mal se agrava, puede verse sangre roja y fresca junto con las deposiciones. Habría sido conveniente consultar con anterioridad pero, si no se ha hecho, es perentorio presentarse al consultorio de un médico. Generalmente puede ir adonde un gastroenterólogo quien lo remitirá adonde el especialista de las hemorroides.

La solución suele ser la cirugía. Los progresos en las técnicas quirúrgicas permiten practicar hoy cirugías mucho menos dolorosas e incapacitantes que las que se hacían. Son cirugías ambulatorias que no llevan a ablaciones ni heridas y con una recuperación rápida en la que no se presentan los dolores atroces que significa evacuar cuando hay una herida.

Antes de hablar de prevención, es conveniente hacer un paréntesis. Tener una hemorragia o encontrar sangre en la deposición es siempre traumático y causa mucho temor. Cuando es sangre fresca, significa que proviene de la zona anal, y se le puede atribuir una razón más evidente. Cuando se trata de sangre proveniente de los intestinos, la materia fecal es oscura y no se puede distinguir al ojo la sangre. Se detectará mediante un examen de laboratorio de la materia fecal.

De como prevenir las hemorroides es un tema importante. El primer paso es cambiar los hábitos alimenticios. El segundo, tener igualmente un cambio en los hábitos de vida. Cuando la mujer está en gestación, estas medidas de prevención son aún más importantes pero, en caso serio, es bueno pedirle consejo al ginecólogo antes de tomar cualquier medicamento tratando de atenuar o corregir la situación.

En relación con los hábitos alimenticios, es conveniente:

- Eliminar o limitar al máximo la ingesta de alimentos refinados para remplazarlos por integrales. Pan integral, arroz integral, pasta hecha con harina entera, cualquier cereal sin refinar.
- Limitar o eliminar si es posible, los azúcares refinados. El exceso de azúcar (golosinas, dulces y demás) es también causa de estreñimiento.
- Incluir productos como frutos secos que ayudan ala evacuación: albaricoques, ciruelas pasas, dátiles...
- Incrementar la cantidad de alimentos diarios. Mas que no sea un incremento indiscriminado: es preciso comer mayores cantidades de verduras y frutas, cereales y leguminosas.
- Cuidar de que en la dieta haya alimentos que aporten fibras solubles y fibras insolubles. Entre éstas -que son las que incrementan el volumen del bolo fecal- se incluyen las leguminosas como los garbanzos y verduras como la cebolla, el brócoli, el coliflor y el repollo.
- Tomar bastantes líquidos. Se aconseja un promedio diario de dos litros (ocho vasos) de agua, aromáticas, jugos frescos. Evitar las gaseosas que no ayudan al tránsito del bolo fecal y sí producen gases.
- Distribuir los alimentos en varias comidas diarias. No limitarse a las tres comidas tradicionales sino reservar una parte de la comida para consumirla en las horas intermedias. Las frutas, por ejemplo, entre el desayuno y el almuerzo, el yogur, queso o cereales entre el almuerzo y la cena.

Entre los hábitos de vida se incluyen:

- La práctica de ejercicios o deportes. Mantenerse una rutina diaria. Caminar es un excelente ejercicio para combatir el estreñimiento.
- Si tiene un trabajo que le exige mantenerse sentado(a) durante mucho rato, o si lleva una vida sedentaria, haga pautas, levántese, camine un rato así sea en la oficina, o realice unos ejercicios de estiramiento.
- No tome laxantes: crean hábito, vuelven más perezosos los intestinos, y los irritan.
- Combata el estrés que lleva a irritar el sistema digestivo.
- Dedique un tiempo suficiente para evacuar y evite al máximo "aguantarse". La rutina ayuda a establecer un horario más o menos fijo que se debe respetar. Que sea por la mañana o por la noche, pero hágalo cuando disponga de tranquilidad y tiempo.
- Tampoco es conveniente trasladar su oficina al baño y "eternizarse"en su evacuación. Limite con prudencia el tiempo.

miércoles, 9 de abril de 2014

¡Qué concubinato!



No quiero usar la palabra "antipática" porque me parece muy dura. Cómo dijera, me parece una palabra antipática! Más bien hablemos de poco simpática. Así califico la pareja integrada por el colesterol y los triglicéridos. Más que pareja parece ser un concubinato: dos grasas a cual peor la una que la otra, y ambas ilícitas. Es demasiado.

Triglicéridos: ¿Qué son?

Precisamente eso: una grasa que circula en la sangre. Primos hermanos del colesterol, no tienen mucha utilidad aunque mejor sería que ninguna utilidad. Son sustancias que afectan a las arterias, capaces de crear trombos y de taponar la pared interna de las mismas, y que pueden llevar a accidentes cardio y cerebrovasculares.

Los triglicéridos son mucho más ignorados que el colesterol. De éste, se habla mucho más no del primo al que se le conoce poco. Los mismos médicos no siempre están convencidos de que realmente juegan un papel nefasto para las arterias y el corazón, pero aún así, les tienen bastante aprehensión. Y cuando se encuentran en niveles altos, formulan medicamentos para controlarlos.

Una diferencia bastante importante entre los primos es que el colesterol sí es útil al organismo. Muchas funciones se cumplen gracias a él tales como el transporte de algunas sustancias a través de la sangre, tales como las hormonas. El colesterol es producido de manera natural por el hígado en las cantidades requeridas, y es vital para cualquier organismo. Su exceso proviene de los alimentos que se consumen en cantidades muy superiores a las necesitadas, alimentos que, como ya expresado, incluyen las grasas animales, las margarinas, mantequillas y cremas. Sin olvidar la grasa del coco y el aceite de palma. Los triglicéridos, en cambio, no son producidos por el hígado ni por ningún otro órgano. Provienen del exterior.

Si lo observamos bien, el origen de los triglicéridos es un semejante al del colesterol malo. Sin embargo, a diferencia de éste, su origen no siempre está bien definido. En ese sentido, diríamos que son taimados...

La situación es muy variable de una persona a otra. Pero se ha de recordar que existe a la base una predisposición o herencia genética. A algunos se les suben los niveles de triglicéridos como consecuencia del consumo de bebidas alcohólicas. A otros, con solo comer grasas saturadas se les trepan los niveles. En otros más, la subida proviene de los azúcares: frutas y carbohidratos, de manera especial los azúcares de rápida absorción. Entre éstos, azúcares y harinas refinados, cereales igualmente refinados.

El problema en ese momento es el de detectar el origen y causa. Función, por supuesto, del médico, con la ayuda del mismo paciente capaz de analizar, con sinceridad, sus hábitos alimenticios. De acuerdo con lo detectado, cada persona recibirá un tratamiento específico, exclusivo. 

En términos generales, los triglicéridos no se presentan solos. Es frecuente observar que una persona que los tiene altos también sufre de colesterol elevado. Es más: en esos casos, y con mucha frecuencia, se detectan niveles bajos del colesterol bueno (HDL) y altos del malo (LDL), situación poco ventajosa para el corazón.

¿Cómo saber que usted tiene los triglicéridos altos? No es difícil puesto que, en desarrollo de los controles anuales ordenados por el médico o cuando existe una causa determinada, serán ordenados exámenes rutinarios de sangre. Para analizar los niveles de varias sustancias entre las cuales el colesterol total, LDL y HDL, y triglicéridos.

Ahora bien, las cifras pueden variar notablemente de un año al otro. Por lo cual es aconsejable someterse a exámenes periódicos -por lo menos una vez al año- sin confiar que, "como me fue tan bien el año pasado, no vale la pena examinarme este año". Falsa presunción: el cuerpo se encuentra en permanente evolución y siempre aparecen novedades. Detectar las negativas de manera pronta ayuda a prevenir, combatir y controlar cualquier enfermedad.

Entre los tratamientos se tienen varias opciones, dependiendo del origen o causa del exceso de triglicéridos. Por supuesto, si provienen del alcohol o de las grasas saturadas, eliminar ambos es perentorio. Pero si se derivan de los azúcares, el consejo es limitar a un máximo de dos las frutas diarias, eliminar los azúcares de rápida absorción, optar por los que son lentos y cuidar del exceso de carbohidratos, aún siendo éstos compuestos por harinas n o refinadas.

Y tener el valor de seguir hacia adelante. Su corazón se lo pide, vale la pena escucharlo.

El examen de sangre

Tanto para medir el colesterol como para los triglicéridos, usted se debe presentar al laboratorio con por lo menos ocho horas de ayuno. La última comida ha de ser liviana, exenta de platos pesados o grasosos. Puede tomar agua pero no comer absolutamente nada. 

Se ha comprobado que quienes omiten esta recomendación obtienen resultados falseados. En lo referente a los triglicéridos, y dependiendo de qué tanta grasa se ha consumido antes, pueden encontrarse cifras más elevadas en un 20 a 30 por ciento a las reales. Esto, por supuesto, llevará a equivocaciones tanto en el diagnóstico como en la ordenanza del tratamiento.

lunes, 7 de abril de 2014

Alimentos vs. enfermedades (2)



Todos los alimentos tienen cualidades y facultades. Es cierto. Como también es cierto que, con nuestras manos y nuestra cabeza (por supuesto) construimos nuestro Bien-Estar mientras aseguramos nuestra salud.

A los niños, desde pequeños, se les enseña a comer de todo. Pero hay un detalle bien importante en la creación de los hábitos alimenticios: el ejemplo. 

Hace muchos años ya, estando en una oportunidad en una reunión de padres de familia, en el colegio donde estaban inscritos mis hijos, el rector del establecimiento hizo un comentario pertinente y no muy fácil de olvidar. Era a propósito de los padres de familia que llegaban tarde bien porque no habían madrugado o por cualquier otra razón. Y esos padres se excusaban diciendo que el trancón no les había permitido llegar puntuales.

Qué ejemplo les dan a sus hijos, les preguntó el rector. Les están enseñando a decir mentiras...

Retomando el comentario del pedagogo, podemos decir que, cuando un niño ve que sus padres leen mucho, también él se inclinará por la lectura. Cuando ve que sus padres dicen la verdad, él tratará de no decir mentiras. Cuando ve que sus padres comen verduras, aún las tan temidas espinacas, las famosas de Popeye, él también las comerá.

Esto nos lleva a hablar de los alimentos y de sus bondades. Empecemos precisamente con las espinacas, fuente maravillosa de antioxidantes y de antagonistas del cáncer. Contienen cuatro veces más betacaroteno y tres veces más de luteína que otras verduras como el brócoli. Es muy rica en oxalato y por ello no se recomienda a las personas que sufren de cálculos renales. Debe comerse cruda o ligeramente cocinada para que no se le destruyan algunos de sus antioxidantes.

Fríjoles. Comparten las mismas cualidades sean cualquiera su color: rojos, negros, moteados o blancos. Las lentejas igualmente contienen las mismas bondades. Son leguminosas potentes para reducir el colesterol y regular el nivel del azúcar en la sangre. Es un alimento excelente para los diabéticos. Son muy ricos en fibra. En la mayoría de las personas producen gases por lo que se les aconseja cambiar tres veces el agua del remojo antes de cocinarlos.

Fríjoles de soya. Son ricos en hormonas y elevan los niveles de estrógenos en las mujeres postmenopáusicas. Tienen poder anticanceroso de manera especial contra el cáncer de seno y de la próstata. Esto se explica por el hecho de ser la fuente más rica en inhibidores potentes de las proteasas que son agentes anticancerosos y antivirales. 

Hongos. Ricos en vitamina K que ayuda a la coagulación de la sangre y protege contra las hemorragias, los hongos tienen la gran ventaja de ser muy pobres en calorías. En cuanto al hongo asiático, entre el cual se incluye el shiitake, se le conoces propiedades para prevenir el cáncer, las enfermedades vitales como la gripe y la polio, la hipertensión y para bajar los niveles del colesterol. 

Jengibre. Ha sido usado en Asia durante siglos como tratamiento contra la náusea, el vómito, el dolor de cabeza, la congestión del pecho, la gripa, la diarrea, el dolor de estómago, el reumatismo y las enfermedades nerviosas Estas facultades han sido comprobadas en su casi totalidad. Tiene además una actividad importante como antioxidante. Se le puede consumir rallado como ingrediente de cualquier plato, en tisana o en polvo, como un condimento.

Kiwi. También herencia de los chinos quienes lo utilizan en su medicina tradicional para tratar el cáncer de estómago y del seno. Es una fruta muy rica en vitamina C, tanto que se piensa que, con un kiwi al día se obtiene la cantidad requerida.

Maíz. Probablemente por su contenido de inhibidores de las proteasas, ejerce una acción benéfica para proteger contra el cáncer. Es igualmente antiviral. Despierta intolerancia frecuente en las personas que sufren de artritis reumatoidea, síndrome del colon irritable, dolores de cabeza, y epilepsia asociada con jaqueca en los niños.

Manzana. Bien dicen que "una manzana al día mantiene al médico fuera de casa". Reduce el colesterol y tiene una actividad ligeramente antibacteriana, antiviral, antiinflamatoria y estrogénica. Es rica en fibra y ayuda contra el estreñimiento. El jugo de manzana puede provocar diarrea en los niños.

Melón. Adelgaza la sangre (efecto anticoagulante). Los melones anaranjados y el cantalupo contienen betacaroteno como antioxidante.

Miel. Posee poderes antibióticos importantes. Sedante, tranquilizante, produce sueño. No se debe dar miel a los menores de un año de edad pues existe el peligro mortal del botulismo. Contrariamente a lo que se cree, la miel tampoco debe ser consumida por los diabéticos ya que contribuye a elevar los niveles de azúcar en la sangre.

Mostaza. Ha sido reconocida como descongestionante y expectorante. Ayuda a desalojar el moco de las vías respiratorias. Es antibacteriana. Acelera el metabolismo ayudan do a quemar calorías.

Naranja. Es poseedora de un conjunto completo de inhibidores naturales contra el cáncer: carotenoides, terpenos, flavonoides. Es rica en vitamina C, betacaroteno y antioxidante. Se le ha relacionado con una menor incidencia de cáncer del páncreas, seno y estómago. Ayuda a prevenir los ataques de asma y la bronquitis, la gingivitis y la aterosclerosis. En algunos hombres, mejora la fecundidad y la salud de los espermatozoides. Tanto en fruta como en jugo puede agravar la acidez estomacal.

Nueces. Protegen de las enfermedades del corazón. Las nueces del nogal y las almendras reducen el colesterol gracias a su alto contenido de ácido oleico antioxidante y de grasa monoinsaturada.Todas las nueces contienen mucha vitamina E que protege contra el dolor de pecho y el daño en las arterias. Las nueces del Brasil son muy ricas en selenio, asociado con una menor incidencia de enfermedad cardíaca y cáncer. Se les asocia igualmente con los tratamientos contra la depresión Incluido el maní, las nueces son buenas reguladoras de la insulina y la glicemia El maní también es estrogénico pero es causa posible de reacciones alérgicas fuertes en personas susceptibles.

viernes, 4 de abril de 2014

¡Ni los turistas escapan!




La diarrea. En cualquier momento puede presentarse. Hasta en los momentos más inusitados, cuando hay una gran tensión, ansiedad o estrés.

Soy testiga de ello. Cada vez que un amigo muy querido debía presentar un examen, sufría de diarrea. Hay que decir que no era un alumno destacado... Igual le sucedió cuando acudió a su primera entrevista de trabajo... No sabría decir si aún hoy, siendo un profesional aguerrido, sigue siendo presa de sus nervios diarréicos.

La diarrea no le perdona a nadie. Todos, en un momento dado, sufrimos de episodios diarréicos, muchos de ellos de origen desconocido, otros con causas más definidas. Y es cierto, ni los viajeros están a salvo. Por alguna razón es conocida la llamada diarrea del turista.

La diarrea se define como la necesidad inmediata, urgente, de evacuar varias veces al día. Normalmente, la mayoría de las personas evacúan una, quizá dos veces al día. Otras tienen un ritmo natural mucho más lento y lo hacen una vez cada dos días. Si siempre ha sido así, se les puede considerar como personas normales. Mas cuando la frecuencia se incrementa de manera importante, en forma inusitada, y peor aún, cuando va acompañada por cólicos y náuseas, se comienza a hablar de diarrea y de trastorno. Son episodios que pueden durar una horas, varios días  y hasta semanas.

Muchos piensan, y pueden estar en lo correcto, que esas diarreas no deben frenarse por cuanto permiten que "salgan bacterias y virus" mientras que, si se les frena, se considera que los microorganismos quedan enclaustrados, bloqueados en los intestinos. Y allí siguen causando daño.

Otra creencia muy difundida, errada, es la de que toda diarrea debe enfrentarse mediante el ayuno. "Para que el intestino descanse". Grave error por cuanto el enfermo está perdiendo grandes cantidades de nutrientes -potasio y sodio en especial- y le es imprescindible recuperarlos para que no se agrave su condición. Los bebés fácilmente llegan a la deshidratación y se acercan a la muerte si no se les reponen los nutrientes perdidos.

El asunto no es tan sencillo y lo primero que ha de hacerse es buscar la causa de las deposiciones acuosas, muchas veces malolientes. Para ello, y una vez más, se debe despertar en nuestra mente al investigador con la misión de buscar y detectar la causa original de la descomposición intestinal. Por supuesto, hay momentos en que urge solicitar la atención de un médico ya que las esperas pueden ser contraproducente. De manera muy especial en bebés y niños de baja edad.

Muchas son las causas por las que se presentan las diarreas. Algunas pueden tener origen en el consumo de alimentos descompuestos, mal lavados, o de aguas contaminadas. Esta es una de las causas más frecuentes en la diarrea del turista así como en las intoxicaciones alimentarias. Otras diarreas pueden desencadenarse por intolerancia y/o alergia a un alimento -tal como ocurre con la lactosa-, por efecto secundario de medicamentos, cuando se sufre de colon irritable o espástico, o cuando se ha abusado de los alimentos endulzados con sorbitol.

Dos bacterias son citadas como protagonistas principales de intoxicaciones, enfermedad gastrointestinal y diarreas: la E. coli y el estafilococo. 

No solo se hacen presenten en los intestinos de los viajeros sino que aparecen cuando se come carne mal cocida, sea ésta de res, ovino o pollo. Precisamente es una de las recomendaciones que se formulan cuando se trata de almorzar o cenar en restaurantes de comidas rápidas: cuide que las hamburguesas, sean de carne de res o de pollo estén bien asadas. Mejor demasiado asadas que medio crudas!

Cómo enfrentar las diarreas?

Sin lugar a dudas, las alimentación y las bebidas juegan un papel primordial. Hay productos que aceleran la normalización del funcionamiento intestinal mientras que otros lo frenan y así, incentivan la permanencia de la diarrea.

El primer lugar, es importante seguir comiendo y bebiendo. Aún si no sienten ganas de hacerlo, es importante que lo hagan, bocado por bocado, con alimentos que acorten la diarrea. Estos son alimentos que les dan volumen a las heces tales como la sopa de arroz, de zanahorias o de otros alimentos que contengan almidón (como la papa)., torta de tapioca, plátano (banano). Todo con muy poca sal y nada de azúcar.

Un remedio -remedio de abuelas- especialmente eficaz en estos casos es la sopa hecha con pollo, zanahoria y arroz, pasta o papa. Como dicen, es una sopa "que resucita muertos"...

Qué no se debe comer ni tomar:

Entre las bebidas:
- Bebidas claras como el puro caldo de pollo o carne sin ningún ingrediente adicional. Peor aún si se preparan con los concentrados que vienen con demasiada sal.
- Gaseosas dietéticas o normales. Mientras éstas contienen demasiado azúcar, las primeras van endulzadas con azúcares químicos o sorbitol.
- Té o café
- Jugos de frutas, especialmente de manzana, pera o uvas. El único que no produce diarrea es el de naranja pero, por precaución, debe dejarse para cuando el estómago se haya normalizado.
- Le leche, sobre todo si hay intolerancia a la lactosa o alergia a la proteína de la leche.
- El agua natural. Cuando se llega a un país y no se tiene la certeza de que el agua es potable, es preferible abstenerse de tomarla cuando no se ha filtrado. Se aconseja evitar el agua sencilla embotellada y preferir el agua mineralizada. Si no se encuentra, se debe hervir el agua durante por lo menos cinco minutos y dejarla enfriar antes de tomarla.

Entre los alimentos:
- Los que producen gases como los fríjoles y otras leguminosas, repollo y otras verduras crucíferas, cebolla.
- Alimentos ricos en fibra, como frutas y verduras, cáscaras de frutas y hortalizas, cereales integrales.
- Las sopas muy diluidas cuyo valor nutricional no alcanza para reponer las sales perdidas (potasio y sodio).
- Caramelos, chocolates, helados y postres hechos con sorbitol. Con frecuencia las personas diabéticas sufren de diarreas porque se exceden en el consumo de estos productos.

Alimentos y bebidas recomendados:

- Sopas a base de cereales. Se han de preparar con la harina del cereal, sea éste arroz, avena o trigo. Se les agrega muy poca sal.
- En los países tropicales en donde es posible encontrar plátano verde, éste se puede cocinar y con la misma agua de la cocción, después de pelar el plátano, preparar un puré con la pulpa.
- El yogur, considerado como el alimento más seguro contra la diarrea por cuanto no alberga microorganismos ni permite la proliferación de bacterias como la E. coli. El consumo diario de yogur puede prevenir episodios de diarrea así como ayuda a la recuperación cuando ha habido infección. El yogur no debe darse a los lactantes.
- Bebidas hidratantes compradas en droguerías o farmacias.

miércoles, 2 de abril de 2014

Alimentos vs. enfermedades (1)



No creo en los alimentos milagrosos. Pero sí pienso que cada alimento aporta una serie de beneficios que predisponen el cuerpo a funcionar bien. El Buen Comer garantiza salud sin olvidar, sin embargo, que múltiples circunstancias pueden interferirse en el camino. La alimentación por sí, sola, no es suficiente. Requiere de un completo equipo para que el juego pueda complementarse. Deporte, hábitos de vida, trabajo y ocio, mente, espíritu... Sin olvidar la influencia de la herencia.

Aún así, acá nos vamos a apropiar de uno de los capítulos del libro de Jean Carper, "Los Alimentos: Medicina Milagrosa". Habla acerca de 67 alimentos que califica como "comunes", y de su poder para combatir las enfermedades. Dice la autora: "Puesto que los alimentos son conjuntos complejos de sustancias químicas, no ejercen un efecto biológico aislado como sucede con los fármacos. Los alimentos estimulan diversas actividades biológicas".

Vale la pena complementar sus palabras mencionando el hecho de el "milagro" no se produce al comer de vez en cuando, un aguacate o unos fríjoles, o cualquier otro alimento. La rutina, los hábitos, la dieta completa que incluye todos estos productos a lo largo de la semana son los que aportan los beneficios. No es casualidad...

En esta primera entrega, tomamos algunos de los alimentos citados, los que pensamos que más se utilizan. Van por orden alfabético.

- Aceite de oliva. Protege las arterias, reduce el colesterol malo e impide que se transforme en su forma tóxica. Reduce la presión arterial y ayuda a regularizar el azúcar en la sangre. Tiene poder antioxidante y podría ayudar a prevenir el cáncer. Ayuda a combatir el estreñimiento.

- Aguacate. Es igualmente protector de las arterias ya que controla el colesterol malo. Dilata los vasos sanguíneos. Es un alimento completo y es un poderoso antioxidante gracias a uno de sus ingredientes que es también su grasa principal, el ácido oleico monoinsaturado.

- Ají. Parece haberse equivocado la creencia popular por cuanto el ají no lesiona el revestimiento estomacal ni promueve la aparición de úlceras. Es un gran aliado de las vías respiratorias: despeja los senos nasales, tiene efectos expectorantes, ayuda a prevenir la bronquitis, el enfisema y las úlceras gástricas. Su actividad farmacológica proviene de la capsina, el compuesto que le da el sabor picante. Tiene actividad antibacteriana y antioxidante. La páprika picante es rica en aspirina natural.

- Apio. En experimentos con animales, reduce la presión arterial. Tiene efectos diuréticos leves y, preparado como infusión, ayuda a combatir malestares estomacales. Contiene ocho familias de compuestos anticancerosos que podrían ayudar a combatir la toxicidad de agentes cancerígenos como la del humo y el cigarrillo.

Arroz. Tiene una actividad antidiarréica y posiblemente anticancerosa. El salvado de arroz es excelente para combatir el estreñimiento y tiene a frenar el desarrollo de los cálculos biliares.

Auyama. Muy rica en betacaroteno, antioxidante reconocido como protector contra enfermedades como los ataques cardíacos, el cáncer y las cataratas.

Avena. Cuatro cucharadas de avena al día, dos tazones de salvado de avena o tres tazones de la harina ayudan a reducir en un 10 por ciento los niveles de colesterol en la sangre. La avena tiene poderes antidepresivos y entre sus compuestos, algunos ayudan a combatir la necesidad de nicotina. Ayuda a estabilizar el azúcar en la sangre, y tiene actividad estrogénica y antioxidante. Puede producir intolerancia y causar malestar intestinal crónico.

Azúcar. Sedante, somnífero, analgésico, tranquilizante, antidepresivo, muy antibacteriano. Al igual que otros carbohidratos, promueve la formación de caries. Desencadena el aumento de glicemia y estimula la producción de insulina. Obviamente, prohibido para diabéticos.

Banano. Ayuda a calmar el malestar estomacal. Fortalece el revestimiento gástrico contra el ácido y las úlceras. Tiene actividad antibiótica. Por su alto contenido en potasio, es recomendado contra los calambres.

Batata. Fuente insuperable de betacaroteno y antioxidante, ayuda a prevenir la enfermedad cardíaca, las cataratas, los accidentes cerebrovasculares y algunos cánceres.

Berenjena. Ayuda a reducir el colesterol en la sangre y a contrarrestar algunos efectos nocivos de los alimentos grasosos. Ponerla a hervir y tomar de esa agua contribuye a limpiar el hígado. Tiene propiedades antibacterianas y diuréticas.

Brócoli. En los últimos años ha sido ampliamente divulgado como protector contra diversos cánceres, en especial el de seno, pulmón y colon. Contiene varios antioxidantes, todos poderosos, entre los cuales la quercetina, el glutatión, el betacaroteno, los indoles, vitamina C, luteína, glucarato y sulforafano. Es fuente de cromo y como tal ayuda a regular el azúcar en la sangre. Es recomendado consumirlo crudo o ligeramente cocinado en muy poca agua, pasado por aceite y asado en el horno o en el microondas. 

Canela y clavos. La primera tiene una leve actividad anticoagulante y estimula la actividad de la insulina por lo que puede ser benéfica para quienes sufren de diabetes del adulto. En infusión ayuda a calmar los cólicos menstruales. La segunda, los clavos ayudan a eliminar el dolor de muela y son conocidos como antiinflamatorios contra las enfermedades reumáticas. Tienen efectos anticoagulantes.

Col o Repollo. Es asombrosamente rico en diversos antioxidantes y está dotado de los indoles cancerosos que regulan el estrógeno y contribuyen a repeler el cáncer de colon. Ocupa un lugar de preferencia en la prevención del cáncer. El coliflor, un primo cercano, también miembro de la familia de las crucíferas contiene compuestos anticancerosos y reguladores hormonales.

Cúrcuma. Es una de las especies medicinales más maravillosas del mundo. Su principal ingrediente activo, la curcumina, tiene tanta actividad antiinflamatoria como la cortisona y ha reducido la inflamación en animales y los síntomas de artritis reumatoidea en seres humanos. Entre otros de los beneficios que aposta están el de mejorar las defensas del estómago contra el ataque de los ácidos, limitar la formación de coágulos, proteger al hígado contra las toxinas y reducir la glicemia en diabéticos. Se le conoce una variada actividad anticancerosa.